de San Antonio
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 SEÑOR, HAZME INSTRUMENTO DE PAZ

 

Señor, haz de mí un instrumento de paz.  

Donde haya odio, ponga yo amor;  

donde haya ofensa, ponga perdón;

 

 

donde haya error, ponga verdad;

 

 

donde haya discordia, ponga unión;

donde haya duda, ponga fe;  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sólo Dios hace que bajo el sol crezcan los trigales; pero tú puedes triturar ese grano y repartir ese pan.

 

 

Sólo Dios puede devolverle las fuerzas a un anciano; pero tú puedes demostrarle que no está solo y que sus opiniones te siguen interesando.

 

Sólo Dios es capaz de fabricar el milagro de la carne de un niño; pero tú puedes hacerle sonreír.

 

Sólo Dios puede dar el amor; pero tú puedes ser el instrumento a través del cual llegue el amor.

 

DIOS NECESITA DE TI

 

(Teresa de Calcuta)

 

Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos; dales a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.

 

Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite mi comprensión; cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender; cuando piense en mí misma, vuelve mi atención hacia otra persona.

 

Cuando no tenga tiempo, dame alguien que necesite alguno de mis minutos; cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar alguien; cuando esté desanimada, dame alguien para darle nuevos ánimos.

 

Cuando sufra, dame alguien que necesite consuelo; cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz de otro; cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.

 

Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida; cuando tenga sed, dame alguien que precise agua; cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.

 

DAME ALGUIEN PARA AMAR

 

No puedes rezar el Padrenuestro, sin rezar por los demás. Porque, cuando pides el pan de cada día tienes que incluir a tu hermano. Porque los demás están incluidos en cada petición. Desde el comienzo hasta el fin, nunca se dice “mi” o “yo”. (Charles Thonson)

 

No puedes rezar el Padrenuestro, y seguir diciendo “mi”...

 

No puedes rezar el Padrenuestro, y seguir diciendo “Yo”...

 

EL PADRENUESTRO

 

(Mahatma Gandhi)

 

En respetar las creencias de los demás, en buscar siempre lo mejor para los demás, en ser un hermano para todos mis hermanos.

 

Humildemente me esforzaré en amar en decir la verdad en ser honrado y puro, en no poseer nada que no sea necesario, en ganarme la vida con el trabajo, en vigilar lo que como y bebo, en no tener jamás miedo.

 

COMPROMISO DE GANDHI

 

(Conferencia Cristiana de Asia)

 

A todo ello nos ofrecemos en nombre de Aquel que nos amó y dio su vida por nosotros.

 

Que no sólo amen al mundo sino que también exijan justicia; que no guarden silencio cuando el pueblo pide una voz; que no pasen de largo cuando la humanidad herida espera ser curada; que no sólo nos convoquen al culto, sino que también nos envíen a dar testimonio; que sigan a Cristo incluso cuando el camino conduzca a una Cruz.

 

Danos, Señor, iglesias que sean más valientes que precavidas; que no sólo «conforten a los afligidos», sino que «aflijan a los que se sienten confortados».

 

TEXTOS PARA ORAR

 

CRISTO, somos la única “Biblia” que los pueblos leen ahora, somos el único mensaje de Dios, escrito en obras y palabras. (Oración del siglo XIV)

 

CRISTO, no tienes medios, tienes sólo nuestra acción para lograr que todos los hombres sean hermanos.

 

CRISTO, no tienes labios, tienes sólo nuestros labios para proclamar a los pobres la Buena Nueva de la libertad.

 

CRISTO, no tienes pies, tienes sólo nuestros pies para poner en marcha a los oprimidos por el camino de la libertad.

 

CRISTO, no tienes manos, tienes sólo nuestras manos para construir un mundo nuevo, donde habite la justicia.

 

CRISTO TE NECESITA

 

Si crees que la Paz es posible, La paz vendrá.

 

Si crees que el amor es la única fuerza,

 

Si prefieres ser herido antes de hacer daño a nadie,

 

Si la cólera es para ti debilidad, y no una prueba de fuerza,

 

Si el otro es para ti ante todo un hermano,

 

Si no descargas tus culpas sobre los demás,

 

Si sabes escoger y aceptar un punto de vista distinto al tuyo,

 

La paz vendrá.

 

Si no te escandaliza el evangelio,

 

Si crees que los demás te pueden ayudar a cambiar,

 

Si sabes aceptar la crítica sin defenderte,

 

Si sabes cantar la alegría de los demás y danzar su fiesta,

 

Si crees que el perdón va más allá que la venganza,

 

Si sabes aceptar que el otro te haga un servicio,

 

Si la injusticia que padecen los otros te duele tanto como la que tú sufres,

 

La paz vendrá.

 

Si puedes alegrarte de la alegría de tu vecino,

 

Si estimas que debes dar el primer paso para acercarte al otro,

 

Si prefieres la esperanza a la sospecha,

 

Si sabes mirar a los otros con un poco de amor,

 

Si crees que ser diferente es una riqueza y no un peligro,

 

Si crees en el poder de una mano tendida,

 

Si crees que la sonrisa es más fuerte que las armas,

 

LA PAZ VENDRÁ

 

- Creemos en la paz, logro de los hombres y don de Dios. Nos comprometemos a trabajar y a orar sin descanso por la paz. El encuentro con Dios da paz y ayuda a construirla. "!Señor, convierte nuestros corazones, danos tú la paz!"

 

- Reivindicamos la fuerza social del perdón para edificar nuestra convivencia. No queremos que el resentimiento y los odios nos encadenen al pasado. Nos comprometemos a promover una experiencia colectiva de mutuo perdón y reconciliación. "¡Señor, que donde haya odio, nosotros pongamos perdón!"

 

- Creemos en la capacidad de las personas para buscar solución a los conflictos por caminos de paz. No queremos imposiciones violentas, contrarias al libre sentir de la sociedad. Nosotros nos comprometemos a promover comportamientos y cauces democráticos en libertad. "¡Señor, que donde haya violencia, nosotros pongamos libertad!"

 

- Reconocemos ante Dios, Padre de todos, a cuantos han muerto víctimas de la violencia, aquí entre nosotros o lejos de su pueblo. Son para nosotros seres muy queridos. Nos comprometemos a estar cerca de cuantos lloran su muerte. "¡Señor, que donde haya sufrimiento, nosotros pongamos amor!"

 

Nosotros nos comprometemos a trabajar por la paz en la verdad, en la justicia y en el amor. "¡Señor, que donde haya injusticia, nosotros pongamos paz!"

 

Dios quiere que vivamos en paz. La paz es posible también entre nosotros. La queremos ya ahora. Una paz hecha entre todos y para todos. No queremos que nadie la impida o la retrase.

 

COMPROMISO COMUNITARIO POR LA PAZ 

 

Mi cuerpo y mi corazón, los vestiré de oración, para volverme hacia ti, Señor, mi amigo.

 

Mi pecho... lo cubriré con la coraza de la fe, para seguir sintiendo tu mano protectora.

 

En mis dedos pondré tu alianza, para vivir siempre tu amor.

 

Mis pies... los vestiré de fortaleza, para dar pasos hacia el encuentro.

 

Mis labios... los vestiré de sonrisa, para ofrecer alegría a lo largo de la jornada.

 

Mis manos... las vestiré de paz para dar el perdón generosamente.

 

Mis ojos... los vestiré de bondad, para mirar a todos con cariño.

 

Señor, quiero estar al servicio de todos.

 

AL SERVICIO DE TODOS

 

(San Francisco de Asís)

 

muriendo, se resucita a la vida eterna.

 

perdonando, se es perdonado;

 

pues dando, se recibe; olvidando, se encuentra;

 

en ser amado, como en amar;

 

en ser comprendido, como en comprender;

 

en ser consolado como en consolar;

 

Oh Maestro, que no me empeñe tanto

 

donde haya tristeza, ponga alegría.

 

donde haya tinieblas, ponga luz;

 

donde haya desesperación, ponga esperanza;

Sólo Dios puede ofrecer la paz verdadera; pero tú puedes no reñir con tu prójimo. Sólo Dios da la libertad completa; pero tú puedes pintar de azul las rejas y poner unas flores a la ventana de la prisión. Sólo Dios puede salvar el mundo; pero tú puedes hacer un poco más pequeña la injusticia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Mirad cuánta fecundidad y alegría en la amorosa unión de los hermanos...!

 

 

ORACIÓN POR LA FRATERNIDAD

 

- "Líbranos del mal" que nos amenaza. De las lágrimas impotentes de las madres, del llanto sin consuelo de los niños, de la desesperanza de quien sufre la violencia, porque somos muchos, Padre, los que queremos vivir en paz.

 

- "No nos dejes caer en la tentación", de almacenar lo que no nos diste, de acumular lo que otros necesitan, de mirar con recelo al de enfrente.

 

- "Perdónanos", no como nosotros perdonamos, sino como tú perdonas, sin lugar al odio y al rencor.

 

- "Danos el pan de cada día", que está amasado con paz, con justicia, con amor. Aleja el pan de la cizaña que siembra envidia y división.

 

- "Hágase tu voluntad", siempre y en todas partes. En el cielo y en la tierra. Que no obstaculicemos tus deseos.

 

- "Venga a nosotros tu Reino", el de la paz, el del amor. Y aleja de nosotros los reinos del odio y de la violencia.

 

- "Santificado sea tu nombre", pero no con el estruendo de las armas, sino con el susurro del corazón.

 

- "Que estás en el cielo" y en la tierra, en cada hombre, en los humildes y en los que sufren.

 

- "Nuestro", de todos. De los seis mil millones de personas que poblamos la tierra, sea cual sea nuestra edad, color o lugar de nacimiento.

 

-"Padre", que miras por igual a todos tus hijos a quienes ves enfrentados.

 

EL PADRE NUESTRO POR LA PAZ 

 

Sólo Dios puede resucitar a los muertos, pero tú puedes hacer hermosa la vida de los vivos. Ya ves que Dios se basta a sí mismo, pero ha preferido contar con tus nadas.

Es el agua más reconfortante para los caminantes fatigados. Es el fuego más vivificador para los peregrinos de la noche. Es el perfume condensado de todos los campos y selvas florecidos. Es el fruto más maduro del árbol del espíritu. Es la plegaria con más fuerza para golpear el silencio de Dios. Es... ¡Dios mismo, hecho cercanía, vida y canción! ¡Mirad qué bendición de bendiciones la unión en paz de los hermanos! 

(Salmo 123)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SEÑOR, TÚ ERES...

El hambre que debe ser saciada, la sed que debe ser apagada, el desnudo que debe ser vestido, el sin lecho que debe ser hospedado; el enfermo que debe ser curado, el abandonado que debe ser amado, el no aceptado que debe ser recibido, el leproso que debe ser lavado; el mendigo que debe ser socorrido, el borracho que debe ser escuchado, el loco que debe ser protegido, el insignificante que debe ser abrazado; el ciego que debe ser acompañado, el sin voz que necesita que alguien hable por él, el cojo que necesita alguien que camine por él; el drogado al que debe ofrecerse amistad, la prostituta que debe ser reconducida al camino recto, el anciano que debe ser servido...

 

Ábreme, la puerta. Ábreme el corazón, porque soy un hombre, el hombre de todos los tiempos, el hombre de todos los cielos. Un hombre como tú. (René Philombe, poeta camerunés)

 

No soy un negro, ni un piel roja, ni un oriental, ni un blanco, sino sólo un hombre. Ábreme, hermano.

 

¿Por qué me preguntas si soy de África, Si soy de América, si soy de Asia, si soy europeo? Ábreme, hermano.

 

He golpeado a tu puerta. He llamado a tu corazón, para tener un lecho, para tener un poco de fuego para calentarme: Ábreme hermano.

 

ÁBREME, HERMANO

 

Queremos, Señor, la paz para defender la vida, la vida de los que no les dejan nacer, la vida de los maltratados, de los condenados a muerte. No más guerras, Señor, no más violencia y discordias. Si entre los países existen enemistades, que se pongan castigados de rodillas y que aprendan la lección: con la paz no se pierde nada, con la guerra todo.

 

Envía, pronto, Señor del universo, bombas con aromas de flores para que estalle la paz, y la guerra se estudie en los textos del pasado.

 

Derrama, Cristo, palomas blancas en nuestro mundo, agonizante de violencia, de insolidaridad.

 

Señor, danos tu paz, siembra la paz en la tierra, donde aún la guerra tiene derecho de ciudadanía. Señor, ayúdanos a construirla desde la justicia, desde el amor.

 

SEÑOR, DANOS TU PAZ

 

Señor, dame una sensibilidad que sea capaz de ir al encuentro de todos. Señor, líbranos del egoísmo para que pueda servirte, amarte y escucharte en cada hermano que pones en mi camino...

 

Señor, ayúdame a darme cuenta inmediatamente de los que están cerca de mí, de los que están preocupados y desorientados, de los que sufren sin manifestarlo, de los que se sienten aislados sin quererlo...

 

Señor, ayúdame para que no pase junto a alguien con el rostro indiferente, con el corazón cerrado, con el paso apresurado...

 

Señor, hazme un buen amigo de todos. Haz que mi persona inspire confianza a quien sufre y se lamenta, a quien busca luz lejos de ti, a quien quisiera comenzar hoy y no sabe cómo, a quien quisiera confiarse y no se siente capaz...

 

ORACION DE UN VOLUNTARIO

 

Haz que nuestra luz brille ante todos los hombres. Enséñanos a ser siervos de todos, a fin de que por nosotros encuentren la verdad. Pon tú morada entre nosotros: en nuestras casas y talleres, en nuestros trabajos y diversiones. Que seamos capaces de anunciar lo que hemos visto, lo que hemos oído y tocado acerca de Tí.

 

Que sepan que no existe más que un pastor bueno; que tienen una misma herencia con nosotros; que el Evangelio les hace participar de las mismas promesas.

 

Tú que eres quien incesantemente la acrecientas y haces de Ella un templo santo. Has muerto por todos para que todos tengan vida por Tí. Hay muchas ovejas, Señor, que no son de tu rebaño, Es menester que oigan tu voz, para que no haya más que un aprisco.

 

Señor que de todas las partes de la tierra, nos has reunido en tu Iglesia: haz que no haya entre nosotros extranjeros, sino que todos seamos hermanos en tu Casa.

 

ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

 

Danos tu paz, Señor, y que ella sea maestra de la nuestra, paz en el amor, en la justicia, paz de todos, con todos, y ¡contigo!

 

No queremos la paz del satisfecho, ni la del autosuficiente y ambicioso, ni de la indiferencia y egoísmo, ni la del pendenciero o el violento.

 

Tu paz, Señor, tu paz, que no la nuestra; la paz que anida en la naturaleza, la paz de los espacios infinitos, la paz del corazón y la armonía.

 

Señor del tiempo y los milenios, Tú posees la paz y nos la brindas; derrámala abundante sobre todos, inunda con la paz toda la tierra.

 

LA PAZ DE DIOS

(Teresa de Calcuta)  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sólo le pido a Dios que lo injusto no me sea indiferente, que no me abofeteen la otra mejilla después que una garra me arañó esta suerte.

Sólo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente, es un monstruo grande y pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente. 

Sólo le pido a Dios, que la guerra no me sea indiferente, es un monstruo grande y pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente.

 

Sólo le pido a Dios que el futuro no me sea indiferente, desahuciado está el que tiene que marchar a vivir una cultura diferente.

 

Sólo le pido a Dios que el engaño no me sea indiferente, si un traidor puede más que unos cuantos que esos cuantos no lo olviden fácilmente.

 

Creo en la paz de la justicia. En la paz de la solidaridad. En la paz de la misericordia. Creo en la paz del Creador de la Paz.

 

Creo en la paz de los que se abrazan y besan. En la paz de los que perdonan y olvidan. En la paz con letras mayúsculas. Creo en la paz de campos de girasoles. En la paz de ríos limpios. En la paz que no se compra en los mercados.

 

Creo en la paz que destruye las armas. En la paz de bombas de risa. En la paz de la verdad. Creo en la paz de los silos recoletos de trigo. En la paz del ser frente al tener. En la paz sin barrotes.

 

Creo en la paz siempre joven. Creo en la paz de los hombres nuevos. En la paz, grabada en corazones de carne. En la paz sin tiempo.

 

EL CREDO DE LA PAZ.

 

Vendrás y de tus manos, saldrán palomas blancas, príncipe de la paz.

 

Vendrás sin equipaje, cuajadas tus manos de rocío, príncipe de la paz, arrasando los arsenales de bombas atómicas y poniendo bombas de amor donde se construyen armas con olor a muerte.

 

Vendrás, sin ruido, nadie te esperará en el aeropuerto de la vida, ni saldrás en la portada de los periódicos de más tirada.

 

Señor, vendrás por la senda dorada de arena, dejando tus huellas claras, para decirnos a todos: Soy el príncipe de la paz. Paz a los de lejos, paz a los de cerca. Vendrás, de verdad y siempre con tu presencia sencilla, con tu mirada serena y clara, con tus pies mensajeros de la paz.

 

VIENE EL PRÍCIPE DE LA PAZ

SOLO LE PIDO A DIOS

Sólo le pido a Dios que el dolor no me sea indiferente, que la reseca muerte no me encuentre vacío y solo sin haber hecho lo suficiente.

 

 

HAZ DE MÍ, SEÑOR, INSTRUMENTO DE TU PAZ