de San Antonio
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Agosto-Septiembre, 2016

 

San Antonio y la naturaleza

 

La llegada del fuerte calor del verano y su tiempo de vacaciones, suscita en muchos el deseo de buscar un lugar más fresco y tranquilo en la soledad de las montañas, junto a manantiales,  o a orillas de la playa.

Los eremitorios creados por san Francisco eran humildes  casas de retiro, aisladas del mundanal ruido, en la soledad de los montes, donde los frailes se dedicaban a la contemplación, al estudio y al trabajo manual. Fray Antonio fue destinado a vivir unos años en la soledad del eremitorio de Montepaolo Paulo, situado en las estribaciones de los Apeninos, frente a la llanura del Po. Allí vivían seis hermanos franciscanos según la “Regla para los eremitorios”, dictada por san Francisco en 1218, alternando la vida común con momentos largos de oración en plena soledad.

Antonio vivía en una pequeña celda, pero un día descubrió una gruta, abierta en la roca, y quedó entusiasmado. Estaba entre malezas y por una de sus grietas se contemplaba el azul del cielo. Este fue el lugar silencioso donde pasaba parte del día. La montaña, los valles, el bosque, las aves, las plantas y  los arroyos le llevaban a contemplar la grandeza del Creador. Así lo escribió en uno de sus sermones: “La obra del Señor es la creación, la cual lleva, a la que la contempla, al conocimiento de su Creador. Si tan grande es la hermosura de la criatura, ¿cuánto mejor no será la del Creador? “.

 Dios está presente en la naturaleza

No es exagerado afirmar que Dios se muestra en cada cosa que existe. Está presente en la naturaleza misma. El propio Catecismo de la Iglesia Católica reconoce (n. 2418) que “todo ensañamiento con cualquier criatura atenta contra la dignidad humana”. Así de claro. Es necesario que mostremos un sano respeto hacia los vegetales y los animales, lo cual no implica no manipularlos, pero sí, intervenir en ellos, para ayudar al desarrollo mismo de la naturaleza, en la línea de la creación llevada  a cabo por Dios (Laudato Si, nn. 112 y 132).

 

 

JULIO, 2016

SAN ANTONIO Y SU AMOR A CRISTO

 


Se celebra en este mes de julio en Cracovia, la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia.  Más de 30.000 jóvenes españoles participarán en este encuentro para renovar su fe en Cristo. San Antonio también fue un joven portugués, enamorado de todo lo bello y noble que hay en la vida. Pero el amor que llenó plenamente de gozo su corazón fue la persona de Jesucristo, por quien lo dejó todo y gastó su vida en el anuncio del Evangelio.

En uno de sus sermones san Antonio comparaba a Jesucristo con el sol. Y decía:

“El sol es Jesucristo…En comparación con su luz, toda luz es tinieblas…Jesucristo fue sol brillante en su nacimiento, sol caliente por la predicación, sol ardiente por los milagros en que apareció como verdadero Dios; sol poniente en su pasión, cuando cayó muerto como un toro inmolado al Padre”… (Sermón 1607)

Está comprobado que donde hay sol, hay luz, calor, alegría y felicidad. El ejemplo de san Antonio enamorado de Cristo, nos invita hoy a preguntarnos: ¿Qué lugar ocupa Cristo en tu vida? Se nota por sus efectos. ¿Estás radiante de gozo o abunda la tristeza? ¿Te sientes la persona más feliz del mundo o estás llena de preocupaciones? La mística española santa Teresa de Jesús decía: “Quien a Dios tiene, nada le falta, sólo Dios basta”.

                                                         Félix L. Serrano

JUNIO, 2016

SAN ANTONIO CON EL NIÑO Y EL PAN

El célebre escultor aragonés Félix Enrique Pueyo Marco, autor de numerosas esculturas religiosas, realizó el año 1947 una imagen de San Antonio de Padua, que se venera en la entrada a la portería de la popular iglesia de los italianos de Zaragoza, dedicada a este gran Santo, en el barrio de Torrero.

Es una talla de madera de ciprés, de 0´90 cm de alto por 0¨25 cm de ancho. Aparece en ella san Antonio con su vestido franciscano, llevando en su brazo izquierdo la imagen del Niño Jesús, pegado a su cara, y al mismo tiempo, extiende al público el brazo derecho, en una actitud de dar a todos, pero especialmente a los pobres, un pequeño pan.  La imagen  es muy venerada por los numerosos pobres que ponen sus ojos en este santo que tanto defendió y apoyó en su vida a los necesitados, como dice su popular Responsorio: “Los pobres van remediados, cuéntelo los socorridos”… Los pobres agradecen el sencillo “pan de san Antonio” que reciben en la portería, llenando de besos esta preciosa imagen del santo.

El escultor supo plasmar en esta talla los dos rasgos más esenciales de la vida de san Antonio: Su amor a Jesucristo y su amor a los pobres.

Fueron inseparables para él y tienen que serlo para todos los cristianos. No se puede de verdad amar a Dios sin amar a los demás. Por eso, predicaba san Antonio en uno de sus sermones:

 

 

En este 13 de junio, fiesta de san Antonio, recordemos este mensaje que nos da a todos sus devotos. 


 

MAYO, 2016

SAN ANTONIO, DEFENSOR DE LA EUCARISTIA

 

El amor que san Antonio tenía por la Eucaristía, lo expresaba en sus predicaciones al pueblo cristiano. Decía en uno de sus sermones: En la eucaristía recibimos el pan que nos alimenta y conforta en nuestros trabajos; “es la cena o el banquete en que se nos da la carne de Cristo. En la casa de la Iglesia nos alimenta el Señor con el pan de su cuerpo”· (S 481)

Fue también san Antonio un gran defensor de la presencia real de Cristo Sacramentado.

En tiempos de nuestro Santo, en aquel lejano siglo XIII,  existían grupos de herejes que negaban la presencia real de Cristo en la eucaristía. San Antonio intentó con sólidos argumentos convencerles, pero ante las resistencias que tenían para aceptarlo, recurrió a ese milagro tan conocido de todos: La mula y la Custodia.

Los herejes hicieron el siguiente pacto con el Santo. Ellos se encargaron de presentar en la plaza pública una mula que llevaba dos días sin comer y san Antonio se presentaría con la Custodia del Santísimo Sacramento. Colocaron cerca del animal un cesto con pienso, pero con asombro de todos, la mula eligió postrarse a los pies de la Custodia, olvidándose del alimento de los herejes. De esta forma muchos creyeron en la presencia real de Jesús Sacramentado.

En tiempos de increencia religiosa como actualmente vivimos, seamos valientes defensores de la presencia real de Jesús eucarístico, a ejemplo de san Antonio.

                         

 

 

 

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ABRIL, 2016                  


 SAN ANTONIO Y LA MISERICORDIA

 

 En este año  del Jubileo de la Misericordia me viene a la memoria aquellas palabras de san Antonio en uno de sus sermones predicando a los fieles de la Misericordia del Padre. Dice textualmente:

“¡La misericordia del Señor es infinita! Su misericordia está en todas partes. Señor, si me retiras tu misericordia, caigo en la miseria eterna.

Tu misericordia es la columna del cielo y de la tierra; si la quitas, todo se derrumba. ¡Cuántas veces hemos pecado mortalmente con el alma o con el cuerpo, y no hemos sido ahogados por el demonio! Por la misericordia de Dios seguimos viviendo. Él espera nuestra conversión…Demos gracias al Padre misericordioso…Él no se olvida de tener misericordia…” (Sermón 1309-11)

 

Esto es lo que predicaba san Antonio en el siglo Xlll, pero más importante es ver que toda su vida estuvo repleta de obras de misericordia, perdonando a los pecadores y atendiendo a los pobres, enfermos y afligidos que encontraba en su camino. En nuestro tiempo, es el Papa Francisco quien nos invita a la misericordia con frases como estas:

 "El estilo de Dios no es impaciente como nosotros, que frecuentemente queremos todo y enseguida, también con las personas. Dios es paciente con nosotros porque nos ama, y quien ama comprende, espera, da confianza, no abandona, no corta los puentes, sabe perdonar.  Él nunca se cansa de perdonar, pero nosotros a veces nos cansamos de pedir perdón… ¡No nos cansemos nunca! Él es un Padre amoroso que perdona siempre, que tiene un corazón de misericordia para todos nosotros. Y también nosotros aprendamos a ser misericordiosos con todos.”

 

                                                          Félix L. Serrano

MARZO, 2016 

Los gozos de San Antonio

 Una faceta de la piedad popular a San Antonio, además del conocido Responsorio,  son los “gozos de San Antonio”, sencillos poemas que resaltan lo milagroso de su vida, como el de predicador insigne, sanador de los enfermos y abogado de  objetos perdidos. Entre los muchos “gozos de san Antonio” sirva como ejemplo el siguiente de autor anónimo del s. XVII:

 - Pues vuestros santos favores

 dan de quién sois testimonio:

“Humilde y divino Antonio,

 rogad por los pecadores”.

- Vuestra palabra divina

forzó a los peces del mar,

que saliesen a escuchar

vuestro sermón y doctrina;

y pues fue tan peregrina

que extirpó diez mil errores:

“Humilde y divino Antonio,

rogad por los pecadores”.

- Sanáis mudos y tullidos,

paralíticos, leprosos,

endemoniados, furiosos,

restituís los sentidos;

volvéis los bienes perdidos

y curáis todos dolores:

“Humilde y divino Antonio,

rogad por los pecadores”.

- A los que con santo celo

os ruegan en la oración,

el fruto de bendición,

se lo dais con gran anhelo;

y pues por vos hace el cielo

aún otras cosas mayores:

“Humilde y divino Antonio,

rogad por los pecadores”. 

          

 

 

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FEBRERO, 2016

SAN ANTONIO Y EL PAN DE LOS POBRES

En la mayoría de los templos donde se venera la imagen

de san Antonio, es muy frecuente encontrar a su lado una cajeta petitoria que dice: "Para el pan de los pobres". Este detalle es un símbolo muy expresivo de lo que fue su vida. San Antonio amó a los pobres, se hospedó en sus casas campesinas en las que reinaba la pobreza, y conversó amablemente con ellos.

En sus sermones invitaba a los ricos a compartir sus bienes con los necesitados. He aquí algunas frases:

- "Quien quiera que posea bienes terrenos, retenidos los necesarios para la comida y el vestido, lo sobrante debe darlo a sus hermanos, por quienes Cristo murió, si lo

s viere necesitados".

En nuestros días, san Antonio sigue atendiendo a los pobres por medio de los donativos que sus fieles depositan en el cepillo del "Pan de los pobres", con los cuales se da de comer a muchos necesitados.  De esta forma se cumple el responsorio:

"El peligro se retira, los pobres van remediados,

cuéntenlo los socorridos, díganlo los paduanos". 

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ENERO, 2016

SAN ANTONIO, MENSAJERO DE PAZ

A San Antonio le tocó vivir en el siglo XIII, y en una Italia revuelta y dividida entre dos partidos, “güelfos y gibelinos” que se enfrentaban hostilmente. Nuestro santo, como buen seguidor del espíritu de Francisco de Asís, asumió el saludo franciscano de «Paz y bien»: Paz y bondad entre el poder civil y religioso; paz y bondad entre las clases laceradas por los parti­dos y por la guerrilla; paz y bondad entre las comunas siempre divididas por sus intereses y su orgullo; paz y bondad entre los muros del hogar, donde a veces la discordia y la maldad creaban un clima irrespirable.

 “Vence la indiferencia y conquista la paz”.

Este es el tema que ha elegido el papa Francisco para la 49ª Jornada Mundial de la Paz, que se celebra el 1 de enero de 2016. En su Mensaje, el Pontífice asegura que la indiferencia en relación a los flagelos de nuestro tiempo es una de las causas fundamentales que va en desmedro de la paz en el mundo.

La paz, señala el Santo Padre, debe ser conquistada: no es un bien que se obtiene sin esfuerzos, sin conversión, sin creatividad y sin dialéctica. Se trata de sensibilizar y formar el sentido de responsabilidad respecto a las gravísimas cuestiones que afligen a la familia humana, como el fundamentalismo y sus masacres, las persecuciones a causa de la fe y de la pertenencia étnica, las violaciones de la libertad y de los derechos de los pueblos, el abuso y la esclavitud de las personas, la corrupción y el crimen organizado, las guerras que causan el drama de los refugiados y de los emigrantes forzados.

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DICIEMBRE, 2015

SAN ANTONIO Y EL NIÑO JESUS


La imagen de san Antonio que más ha prevalecido a lo largo de la historia es la que nos presenta al Santo llevando en brazos al Niño Jesús. 

Cuentan sus biógrafos que pocos días antes de su muerte. durante la noche tuvo una visión. Mientras oraba y reflexionaba sobre su fin inminente, se le apareció un Niño Jesús sonriente y luminoso que alegró su corazón. Su amigo Tiso, se sintió atraido por la luz que envolvía la celda de san Antonio, y asistió conmovido a esta escena. Hizo propósito de no contarlo a nadie, pero una vez muerto el Santo, reveló el suceso.

San Antonio fue un enamorado de Jesus, y así lo expresaba en uno de sus sermones:

"Jesús es un nombre dulce, nombre delicioso, nombre que alimenta al pecador y le da dichosa esperanza; nombre que es, como dice san Bernardo, júbilo para el corazón, melodía para el oido y miel para la boca. "

En esta Navidad, en medio de tantos árboles y e

strellas, pongamos principalmente la imagen del Niño Jesús para que llene con su presencia de paz y alegría  el hogar de familiar.