de San Antonio
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ALABANZAS AL DIOS ALTÍSIMO

1.Tú eres santo, Señor, Dios único que haces maravillas.

2.Tú eres fuerte, tú eres grande, tú eres altísimo, tú eres omnipotente.

1.Tú, Padre santo, rey del cielo y de la tierra. Tú eres trino y uno, Señor, Dios de los dioses. / 2.Tú eres el bien, todo bien, sumo bien, Señor Dios, vivo y verdadero.

1.Tú eres amor, caridad, tú eres sabiduría, tú eres humildad, tú eres paciencia. 2.Tú eres hermosura, tú eres mansedumbre. Tú eres seguridad, tú eres quietud.

1.Tú eres gozo, tú eres esperanza y alegría nuestra. /2.Tú eres justicia, tú eres templanza. Tú eres toda nuestra riqueza a saciedad.

1.Tú eres hermosura, tú eres mansedumbre. Tú eres protector. / 2.Tú eres custodio y defensor nuestro. Tú eres fortaleza, tú eres refrigerio.

1.Tú eres nuestra esperanza, tú eres nuestra fe. Tú eres nuestra caridad. Tú eres toda nuestra dulcedumbre. / 2.Tú eres nuestra vida eterna. Grande y admirable Señor. ¡Dios omnipotente, misericordioso Salvador!

(San Francisco de Asís)

CÁNTICO A LAS CRIATURAS (versión litúrgica)

Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor,  tuyas son la alabanza, la gloria y el honor;

tan sólo tú eres digno de toda bendición,  y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.

Loado seas por toda criatura, mi Señor,  y en especial loado por el hermano sol,

que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor,  y lleva por los cielos noticia de su autor.

Y por la hermana luna, de blanca luz menor,  y las estrellas claras, que tu poder creó,

tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son,  y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!

Y por la hermana agua, preciosa en su candor,  que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor!

Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol,  y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado, mi Señor!

Y por la hermana tierra, que es toda bendición, la hermana madre tierra, que da en toda ocasión

las hierbas y los frutos y flores de color,  y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!

Y por los que perdonan y aguantan por tu amor  los males corporales y la tribulación:

¡Felices los que sufren en paz con el dolor,  porque les llega el tiempo de la consolación!

Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor!  Ningún viviente escapa de su persecución;

¡Ay, si en pecado grave sorprende al pecador! ¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!

¡No probarán la muerte de la condenación! Servidle con ternura y humilde corazón.

Agradeced sus dones, cantad su creación. Las criaturas todas, load a mi Señor.

(San Francisco de Asís)

ALABANZAS AL SEÑOR

La gloria del Señor es incesante. Bajo su mirada todo es gozo de existir. Todo fuente de amor y contemplación. Mientras me quede memoria de mí mismo no dejaré de alabarte a ti, mi Creador.

¡Todas las fibras de nuestro ser canten, como guitarra bien templada, al Dios de la vida que no se agota! Su amor hacia nosotros no se agota.

Él es fiel, aunque nosotros no lo seamos. Porque el hombre ha sido creado a imagen del Creador, y nunca podrá el hombre borrar de sí esta imagen. Porque en medio de nuestras limitaciones y miserias escuchamos siempre la llamada a confiar más en su amor. Porque más allá del cansancio y de la muerte nos espera su abrazo entrañable y vivificador.

Alabad al Señor, todos los que os alimentáis de esta fe. Alabadle, encendiendo con vuestro canto la alabanza de toda la creación.

Alabadle, y que vuestra alabanza, siembre en todos los rincones de la tierra, la gratitud que es sabiduría del amor.

(A. L. Baeza. Salmo 117)

SALMO 29

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.

Señor, Dios mío, a ti grité, y tu me sanaste. Señor, sacaste mi vida del abismo,

me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.  Tañed para el Señor, fieles suyos,

dad gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante; su bondad, de por vida;

al atardecer nos visita el llanto, por la mañana, el júbilo.  Yo pensaba muy seguro: «No vacilaré jamás». Tu bondad, Señor, me aseguraba el honor y la fuerza;  pero escondiste tu rostro, y quedé desconcertado.

A ti, Señor, llamé, supliqué a mi Dios:  «¿Qué ganas con mi muerte, con que yo baje a la fosa?  ¿Te va a dar gracias el polvo,o va a proclamar tu lealtad?

Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme».  Cambiaste mi luto en danzas, me desataste el sayal y me has vestido de fiesta; te cantará mi alma sin callarse. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

SALMO 33- A (34)

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca;  mi alma se gloría en el Señor:  que los humildes lo escuchen y se alegren.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias.

Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias. El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles  y los protege.

Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él.  Todos sus santos, temed al Señor,  porque nada les falta a los que le temen; los ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan al Señor no carecen de nada.

SALMO 99 (100)

Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios: que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con himnos, dándole gracias y bendiciendo su nombre:

"El Señor es bueno, su misericordia es eterna,  su fidelidad por todas las edades."

SALMO 102 (103)

Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre.  Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios.

Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura; él sacia de bienes tus anhelos, y como un águila se renueva tu juventud.

El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos; enseñó sus caminos a Moisés y sus hazañas a los hijos de Israel.

El Señor es compasivo y misericordioso,  lento a la ira y rico en clemencia. No está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo;  no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas.

Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad sobre sus fieles; como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos.

Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles; porque él conoce nuestra masa, se acuerda de que somos barro.

Los días del hombre duran lo que la hierba, florecen como flor del campo, que el viento la roza, y ya no existe, su terreno no volverá a verla.

Pero la misericordia del Señor dura siempre, su justicia pasa de hijos a nietos: para los que guardan la alianza y recitan y cumplen sus mandatos. El Señor puso en el cielo su trono, su soberanía gobierna el universo.

Bendecid al Señor, ángeles suyos, poderosos ejecutores de sus órdenes, prontos a la voz de su palabra. Bendecid al Señor, ejércitos suyos, servidores que cumplís sus deseos.

Bendecid al Señor, todas sus obras, en todo lugar de su imperio. ¡Bendice, alma mía, al Señor!

SALMO 150

Alabad al Señor en su templo, alabadlo en su fuerte firmamento.

Alabadlo por sus obras magníficas, alabadlo por su inmensa grandeza.

Alabadlo tocando trompetas, alabadlo con arpas y cítaras,

alabadlo con tambores y danzas, alabadlo con trompas y flautas,

alabadlo con platillos sonoros, alabadlo con platillos vibrantes. Todo ser que alienta alabe al Señor.