de San Antonio
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DECÁLOGO PARA APRENDER A ORAR

 

l. Comienza por saber escuchar. El cielo emite noche y día.

 

2. No ores para que Dios realice tus planes, sino para que tú interpretes los planes de Dios.

 

3. Pero no olvides que la fuerza de tu debilidad es la oración. Cristo dijo: “Pedid y recibiréis”.

 

4. El pedir tiene su técnica. Hazlo atento, humilde, confiado, insistente y unido a Cristo.

 

5. ¿No sabes qué decirle a Dios? Háblale de los mutuos intereses. Muchas veces, y a solas.

 

6. No conviertas tu oración en monólogo, harías a Dios autor de tus propios pensamientos.

 

7. Cuando ores no seas engreído, ni demasiado humilde. Con Dios no valen trucos. Sé como eres.

 

8. ¿Y las distracciones involuntarias? Descuida. Dios, y el sol, broncean con sólo ponerse delante.

 

9. Si alguna vez piensas que, cuando hablas a Dios, Él no te responde... lee la Biblia.

 

10. No hables nunca de «ratos de oración»; ten vida de oración.

 

DIEZ CONSEJOS PARA ORAR

 

1. La lectura de un texto bíblico, un salmo o una oración cualquiera, aunque sea una cosa buena, no implica necesariamente que oremos.

 

2. Podemos recitar muchas oraciones vocales sin estar, por ello, en oración.

 

3. Los sentimientos, aunque son importantes y acompañan a la presencia de Dios, no siempre son garantía de estar en oración.

 

4. A veces convertimos nuestra oración en un momento para reflexionar o meditar. Ahora bien, la oración no consiste en eso.

 

5. Orar no es hacer cosas.

 

6. Aunque en la oración hablamos a Dios, lo esencial de la oración no es hablar.

 

7. Orar es amar. Sólo el amor garantiza la autenticidad de nuestra oración. Si amamos a Dios estaremos en oración; en caso contrario, por más que hablemos, recemos oraciones vocales, etc. nuestra oración será muy pobre.

 

8. La prisa es enemiga de la oración. La oración necesita tiempo y tranquilidad.

 

9. Todo lo que se hace por cumplimiento no se hace por amor. Y si no se hace por amor, no hay oración.

 

10. Cada vez que oramos estamos respondiendo a la vocación universal que todos tenemos como cristianos: la unión con Dios.

 

(Pedro Muñoz Peñas)

 

ORACIONES COMUNITARIAS EN GRUPOS 

 

ORACIÓN PRIMERA

 

Reflexión sobre la paz

 

Decía el Beato Juan XXIII que la paz exige cuatro actitudes fundamentales:

 

1. No hay paz sin verdad. La mentira, la falsificación y la desinformación alimentan la desconfianza. Sin el respeto a la palabra dada, no es posible la vida en comunidad.

 

2. No hay paz sin libertad. La democracia consiste en establecer un espacio social, económico y político que permita la participación de todos en lo que afecta a la vida de todos. La paz no se impone por la fuerza.

 

3. No hay paz sin justicia. Las injusticias en la repartición de los bienes generan conflictos. La justicia también exige el respeto del ser, de la dignidad y de la igualdad fundamental de todas las personas.

 

4. No hay paz sin solidaridad. Más allá de la simple justicia, la caridad exige que la comunidad humana sepa organizarse para promover un verdadero bien común. El compartir nuestros bienes y cultura con los más necesitados es condición esencial para vivir en paz.

 

ORACIÓN COMUNITARIA

 

Canto

 

Danos un corazón grande para amar.

 

Danos un corazón fuerte para luchar.

 

1. Hombres nuevos, creadores de la historia,

 

constructores de nueva humanidad.

 

Hombres nuevos que viven la existencia

 

como riesgo de un largo caminar.

 

Salmo 14

Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda 

 

y habitar en tu monte santo?

El que procede honradamente y practica la justicia, 

 

el que tiene intenciones leales

y no calumnia con su lengua, 

 

el que no hace mal a su prójimo

 

ni difama al vecino, el que considera despreciable al impío

 

y honra a los que temen al Señor,

 

el que no retracta lo que juró aun en daño propio,

el que no presta dinero a usura, 

 

ni acepta soborno contra el inocente.

 

El que así obra nunca fallará.

 

(Silencio. Eco al salmo)

 

PALABRA DE DIOS

 

« Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda. « Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial. (Mt. 5, 38-48)

 

PUNTOS PARA LA REFLEXION Y DIALOGO

 

1. ¿Qué frase te llama la atención de este evangelio?

 

2. ¿Somos vengativos con los que nos ofenden?

 

3. ¿Amamos a nuestros enemigos?

 

- Reflexión personal en silencio.

 

- Compartir experiencias.

 

- Peticiones y acción de gracias.

 

ORACIÓN FINAL

 

Si tuviera el espíritu de la paz, trabajaría...

 

Por evitar las divisiones y discriminaciones.

 

Por evitar las diferencias ofensivas.

 

Por evitar todo lo que provoca y humilla a otros.

 

Por evitar la violencia de cualquier lado.

 

Por evitar imposiciones de todo tipo.

 

Por evitar enfados y enojos contra un ser humano.

 

Por hacerme disponible.

 

Por el respeto a los derechos humanos.

 

Por el respeto a la creación.

 

Por la reconciliación de los enemistados.

 

Por la unidad entre grupos opuestos o separados.

 

Por la unidad familiar, eclesial y religiosa.

 

Por la igualdad entre todos los seres humanos.

 

Por la libertad de los oprimidos.

 

Por la fraternidad universal.

 

Por la comprensión entre quienes son diferentes.

 

Por descubrir lo que une a todos los seres humanos.

 

Por fomentar lo que tenemos en común las distintas culturas.

 

Por el ecumenismo y la libertad religiosa.

 

Por una cultura de la vida y la promoción humana.

 

Por una cultura de la justicia, la libertad y la belleza.

 

Por una cultura de la bondad, la cortesía y la tolerancia.

 

Por una cultura del respeto, del servicio y la paz.

 

(Jesús María Bezunartea)

 

(Pausa. ¿Qué frase destacarías de este texto?)

 

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ORACIÓN SEGUNDA

 

Reflexión: "Hacerle sitio a Dios"

 

Me levanté temprano una mañana, y me lancé a aprovechar el día. Tenía tantas cosas que hacer, que no tuve tiempo para rezar. Se me amontonaron los problemas y todo se me hacía cada vez más difícil. «¿Por qué no me ayuda Dios?», me preguntaba.

 

Y él me respondió: «No me lo has pedido». Quería sentir la alegría y la belleza, pero el día continuó triste y sombrío. Me preguntaba por qué Dios no me las había dado. Y él me dijo: «Es que no me las has pedido».

 

Intenté abrirme paso hasta la presencia de Dios, y probé todas mis llaves en la cerradura. Y Dios me dijo suave y amorosamente: «Hijo mío, no has llamado a la puerta». Pero esta mañana me levanté temprano y me tomé una pausa antes de arrostrar el día. Tenía tantas cosas que hacer, que tuve que tomarme tiempo para orar.

 

(Momentos de silencio)

 

- ¿Te pasa a ti algo semejante?

 

- ¿Le dejas sitio a Dios en tu vida?

 

ORACIÓN COMUNITARIA

 

Canto:

 

¡Qué bien todos unidos! mano con mano en el luchar,

 

que bien todos hermanos en el sufrir y en el gozar.

 

Nosotros queremos, Señor, amarte amando la tierra:

 

queremos dejar tras nosotros, un mundo mejor,

 

y una vida más bella.

 

SALMO 1

 

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos,

 

ni entra por la senda de los pecadores,

 

no se sienta en la reunión de los cínicos;

 

sino que su gozo es la ley del Señor,

 

y medita su ley día y noche.

 

Será como un árbol plantado al borde de la acequia:

 

da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas;

 

y cuanto emprende tiene buen fin.

 

No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento.

 

En el juicio los impíos no se levantarán,

 

ni los pecadores en la asamblea de los justos;

 

porque el Señor protege el camino de los justos,

 

pero el camino de los impíos acaba mal.

 

(Pausa y eco al salmo)

 

PALABRA DE DIOS

 

“Dijo también a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, esta parábola: « Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: "¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias." En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador"! Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado. » (Lc 18, 9-14)

 

PUNTOS PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL Y DIALOGO

 

1. ¿Te tienes por”justo”, por cristiano que cumple sus deberes?

 

2. ¿Te sientes más cerca del fariseo o del publicano?

 

3. ¿Has descubierto la importancia de la humildad?

 

4. ¿Qué medios tendrías que emplear para crecer en humildad?

 

- Momentos de silencio.

 

- Puesta en común de tus experiencias personales.

 

- Súplicas de petición y acción de gracias.

 

REFLEXIÓN FINAL:

 

La vida La vida es una oportunidad, aprovéchala.

 

La vida es belleza, admírala.

 

La vida es un sueño, hazlo realidad.

 

La vida es un reto, afróntalo.

 

La vida es un deber, cúmplelo.

 

La vida es un juego, juégalo.

 

La vida es preciosa, cuídala.

 

La vida es riqueza, consérvala.

 

La vida es amor, gózalo.

 

La vida es un misterio, desvélalo.

 

La vida es tristeza, supérala.

 

La vida es un himno, cántalo.

 

La vida es un combate, acéptalo.

 

La vida es una tragedia, domínala.

 

La vida es una aventura, arróstrala.

 

La vida es felicidad, merécela.

 

La vida es la vida, defiéndela.

 

(Teresa de Calcuta)

 

- (Pausa. ¿Qué frase necesitas o te gusta más?)

 

- Padre nuestro...

 

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ORACIÓN TERCERA

 

Reflexión: "¿Dónde encontrar a Dios?"

 

En nuestros dolores, desde su silencio fortalecidos. En la oración. En la Sagrada Escritura a través de su Espíritu. En lo más imprevisible. En el humilde servicio fraterno. En el don de dar limosnas.

 

En su silencio a través de su presencia perceptible. En la belleza a la que nos llevan los cinco sentidos. En lo que captan otros sentidos, como la intuición. En el total abandono en sus manos. En nuestra pequeñez. En la pobreza.

 

En el saber aceptar a los que son diferentes a mí. En la música. En el recogimiento. En la limpieza de la castidad. En un sentimiento de ternura. En ver cómo el Señor abre caminos insospechados. En el gozo de la amistad. En el amor de una familia. En el gozo. En la fe cierta. En nuestra debilidad vista desde su misericordia.

 

(Jesús Lucas Rodríguez)

 

- (Pausa. ¿En qué lugares encuentras más a Dios?)

 

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ORACIÓN CUARTA

 

Canto:

 

Juntos cantando la alegría

 

de vernos unidos en la fe y el amor,

 

juntos sintiendo en nuestras vidas

 

la alegre presencia del Señor.

 

Somos la Iglesia peregrina que él fundó,

 

somos un pueblo que camina sin cesar.

 

Entre cansancios y esperanzas hacia Dios,

 

nuestro amigo Jesús nos llevará.

 

SALMO 8

 

Señor, Dueño nuestro,

 

¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

 

Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.

 

De la boca de los niños de pecho

 

has sacado una alabanza contra tus enemigos,

 

para reprimir al adversario y al rebelde.

 

Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos;

 

la luna y las estrellas que has creado,

 

¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él;

 

el ser humano, para darle poder?

 

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,

 

lo coronaste de gloria dignidad,

 

le diste el mando sobre las obras de tus manos,

 

todo lo sometiste bajo sus pies:

 

rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo,

 

las aves del cielo, los peces del mar,

 

que trazan sendas por el mar.

 

¡Señor, Dueño nuestro,

 

qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

 

PALABRA DE DIOS

 

"Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: « Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

 

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.

 

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros". (Mt. 5, 1-12)

 

PUNTOS PARA LA REFLEXIÓN Y DIÁLOGO

 

1. ¿Qué sentimos al escuchar las bienaventuranzas? ¿Nos deja indiferentes?

 

2. ¿Crees que este camino de santidad es para todos?

 

3. ¿Estamos dispuestos a vivir las Bienaventuranzas?

 

- Reflexión y puesta en común.

 

- Súplicas y acción de gracias.

 

REFLEXIÓN FINAL

 

Los 10 mandamientos de la alegría

 

1. Cada mañana, cuando te levantes, pedirás a Dios el don de la alegría.

 

2. Incluso en las adversidades mantendrás la calma y la cara sonriente.

 

3. En el silencio de tu corazón siempre tendrás presente que Dios te quiere y que Él siempre te acompaña.

 

4. Una y otra vez, dedicarás tu mirada a observar y admirar las buenas cualidades de los otros.

 

5. Sin ningún miramiento, siempre alejarás de tu vida la tristeza.

 

6. Evitarás las quejas y las críticas: no hay nada que sea tan deprimente.

 

7. Te esforzarás en tu trabajo y en tus obligaciones con el corazón gozoso y alegre.

 

8. Siempre ofrecerás a los visitantes una acogida afable y benévola.

 

9. Alejarás de ti los sufrimientos y pensarás cómo hacer llegar la alegría a los otros.

 

10. Repartiendo alegría, ten seguro que también la obtendrás para ti mismo. (Gastón Courtois)

 

- ¿Qué mandamiento estás dispuesto a cumplir?

 

- Padre nuestro...

 

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 ORACIÓN QUINTA

 

Reflexión: "Cualidades de la oración" Lectura de Mt 6, 5-13

 

En este texto Jesús nos indica algunas cualidades de la oración. - "Soledad" (Mt 6, 5-6). Nos dice que “cerremos la puerta” al mundo exterior. Debemos apartar de la mente y del corazón todo lo que nos estorba para orar. Estar solos con Dios hará que nos sintamos más cercanos a él.

 

- "Brevedad" (Mt 6, 7-8). Esto no quiere decir que empleemos menos tiempo en la oración, sino que hablemos menos y escuchemos más al Señor.

 

- "Atención a Dios y al prójimo" (Mt 6, 9-13) La oración ideal es la que está centrada en Dios y en el prójimo. Este es el modelo que nos dio Jesús en el Padrenuestro. Comienza alabando a Dios, dirige luego su atención al Reino, para pedir en la segunda parte por las necesidades humanas y el deseo de vivir en armonía con todos. Momentos de reflexión:

 

- ¿Has meditado algún día sobre el Padrenuestro?

 

- ¿Te parece que es un modelo de oración?

 

- ¿Qué fallos encuentras al rezarlo?

 

- ¿Pones en práctica los consejos de Jesús a la hora de hacer tu oración personal?

 

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ORACIÓN SEXTA

 

Canto

 

Creo en Jesús (2), él es mi amigo, es mí alegría, él es mi amor. Creo en Jesús (2), él es mi salvador.

 

-Él llamó a mi puerta, me invitó a compartir su heredad; seguiré a su lado, llevaré su mensaje de paz.

 

SALMO 22 (23)

 

El Señor es mi pastor, nada me falta:

 

en verdes praderas me hace recostar;

 

me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas;

 

me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre.

 

Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo,

 

porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan.

 

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos;

 

me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.

 

Tu bondad y tu misericordia me acompañan

 

todos los días de mi vida,

 

y habitaré en la casa del Se&ntil