de San Antonio
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REZO DEL ÁNGELUS

 

 D- El Ángel del Señor anunció a María.

 

T- Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo. Dios te salve Maria, llena eres de gracia...

 

D- He aquí la esclava del Señor.

 

T- Hágase en mí según tu palabra. Dios te salve María...

 

D- Y el Verbo se hizo carne

 

T- Y habitó entre nosotros. Dios te salve María...

 

D- Ruega por nosotros Santa Madre de Dios

 

T- Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

 

D- Oremos:

 

Derrama Señor tu gracia sobre nuestros corazones y concede a quienes hemos conocido por el anuncio del Ángel la Encarnación de tu Hijo, que por su Pasión y su Cruz alcancemos la gloria de la Resurrección. Por el Señor Jesús, tu Hijo, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

 

T- Amén.

 

MAGNIFICAT

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

 

se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador,

 

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones

 

porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí.

 

Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles

 

de generación en generación.

 

Él hace proezas con su brazo,

 

dispersa a los soberbios de corazón.

 

Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.

 

A los hambrientos los colma de bienes

 

y a los ricos despide  vacíos.

 

Auxilia a Israel su siervo,

 

acordándose de su santa alianza

 

según lo había prometido a nuestros padres

 

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

 

como era en principio ahora y siempre

 

por los siglos de los siglos. Amen.

 

SEÑORA DEL SILENCIO

 

Madre del Silencio y de la Humildad. Tú vives perdida y encontrada en el mar sin fondo del Misterio del Señor.

 

Eres disponibilidad y receptividad. Eres fecundidad y plenitud. Eres atención y solicitud por los hermanos. Estás vestida de fortaleza.

 

En Tí resplandecen la madurez humana y la elegancia espiritual.

 

Eres señora de Tí misma antes de ser Señora nuestra.

 

No existe dispersión en Ti. En un acto simple y total, tu alma, toda inmóvil, está paralizada e identificada con el Señor.

 

Estás dentro de Dios y Dios dentro de Ti. El Misterio Total te envuelve y te penetra, te posee, ocupa e integra todo tu ser. Parece que todo quedó paralizado en Ti, todo se identificó contigo: el tiempo, el espacio, la palabra, la música, el silencio, la mujer, Dios.

 

Todo quedó asumido en Ti, y divinizado. Jamás se vio estampa humana de tanta dulzura, ni se volverá a ver en la tierra mujer tan notablemente evocadora.

 

A LA VIRGEN DOLOROSA

 

Dame tu mano María, la de las tocas moradas,

 

clávame tus siete espadas en esta carne baldía.

 

Quiero ir contigo en la impía tarde negra y amarilla.

 

Aquí en mi torpe mejilla, quiero ver si se retrata

 

esa lividez de plata, esa lágrima que brilla.

 

¿Dónde está ya el mediodía luminoso en que Gabriel,

 

desde el marco del dintel, te saludó: "Ave María"?

 

Virgen ya de la agonía, tu Hijo es el que cruza ahí.

 

Déjame hacer junto a ti ese augusto itinerario.

 

Para ir al monte Calvario, cítame en Getsemaní.

 

A ti, doncella graciosa, hoy maestra de dolores,

 

playa de los pecadores, nido en que el alma reposa;

 

a ti, ofrezco, pulcra rosa, las jornadas de esta vía.

 

A ti, Madre, a quien quería cumplir mi humilde promesa.

 

A ti, celestial princesa, Virgen Sagrada María.

 

(Gerardo Diego)

 

PLEGARIA A LA VIRGEN DEL PILAR (Fragmento) ...

 

Virgen Santa del Pilar: Aumenta nuestra fe, consolida nuestra esperanza, aviva nuestra caridad.

 

Socorre a los que padecen desgracias, a los que sufren soledad, ignorancia, hambre o falta de trabajo.

 

Fortalece a los débiles en la fe. Fomenta en los jóvenes la disponibilidad para una entrega plena a Dios.

 

Protege a España entera y a sus pueblos, A sus hombres y mujeres. Y asiste maternalmente, oh María, a cuantos te invocan como Patrona de la Hispanidad. Así sea.

 

(Juan Pablo II)

 

GOZOS ANTIGUOS DE LA VIRGEN DEL PILAR

 

Si a Zaragoza viniste y al Santo Apóstol hablaste y en esta tierra dejaste Columna que tú trajiste, es imposible dudar de tu amorosa porfía; yo te alabo, Madre mía, Virgen Santa del Pilar.

 

Esta Columna es consuelo de los que en el mundo lloran, sostén de los que te imploran puesta la vista en el cielo; del mundo en el ancho mar es norte que al puerto guía; yo te alabo, Madre mía, Virgen Santa del Pilar.

 

Los que a tu templo vinieron y esta Columna abrazaron, en tu corazón hallaron las gracias que te pidieron; nunca te sabes negar al que en tu bondad confía; yo te alabo, Madre mía, Virgen Santa del Pilar.

 

HIMNO A LA VIRGEN DEL PILAR

 

Virgen santa, Madre mía, luz hermosa, claro día,

 

que la tierra aragonesa te dignaste visitar.

 

irgen santa, Madre mía, luz hermosa, claro día,

 

que la tierra aragonesa te dignaste visitar.

 

Este pueblo que te adora, de tu amor favor implora,

 

y te aclama y te bendice, abrazado a tu pilar.

 

Este pueblo que te adora, de tu amor favor implora,

 

y te aclama y te bendice, abrazado a tu pilar.

 

Pilar sagrado, faro esplendente, rico presente de caridad.

 

Pilar bendito trono de gloria, tú a la victoria nos llevarás,

 

tu a la victoria nos llevarás.

 

Cantad, cantad, himnos de honor y de alabanza;

 

cantad, cantad, a la Virgen del Pilar.

 

Cantad, cantad, himnos de honor y de alabanza;

 

cantad, cantad, a la Virgen del Pilar.

 

Cantad, cantad, a la Virgen del Pilar.

 

SÚPLICA EN EL CANSANCIO

 

Madre, vengo del tumulto de la vida.

 

El cansancio me invade todo el cuerpo.

 

Es tan difícil aceptar con paz todo lo que sucede alrededor de uno, durante una jornada de trabajo y lucha... Las cosas en las que habíamos depositado tanta ilusión, decepcionan. Las personas a las que queremos entregar bondad, intentan sacar provecho.

 

Por eso vengo a Ti, oh Madre, porque dentro de mí camina un niño inseguro. Pero junto a Ti me siento fuerte y confiado. Sólo el pensar que tengo . una madre como Tú me da ánimo. Me siento apoyado en tu brazo.

 

De esta manera puedo, con tranquilidad, retomar el camino. Renuévame por completo para que consiga ver lo hermoso de la vida. Levántame para que pueda caminar sin miedo.

 

Dame tu mano para que acierte siempre con mi camino. Dame tu bendición para que mi presencia sea, en medio del mundo,un signo de tu bendición.

 

"MIRA A LA ESTRELLA, INVOCA A MARÍA"

 

“Si se levantan los vientos de las tentaciones, si tropiezas en los escollos de las tribulaciones, mira a la Estrella, invoca a María.

 

Si eres agitado por las olas de la soberbia, de la calumnia, de la ambición, de la envidia, mira a la Estrella, llama a María.

 

Si la ira, la avaricia, el placer carnal arrastra con violencia la barquilla de tu alma, mira a María... En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en Maria, invoca a María. No perderás el camino, si la sigues; no perderás la esperanza, si la ruegas. Si te tiene de su mano, no caerás”.

 

(San Bernardo)

 

ORACIÓN A LA VIRGEN MARÍA

 

Te damos gracias, Padre, porque has hecho en María grandes maravillas

 

Ella es criatura como nosotros, pero Tú la hiciste Inmaculada y Madre. Estamos orgullosos de María, porque forma parte de nuestro pueblo; nosotros la llamamos bienaventurada, pues Tú te fijaste en su humildad.

 

Por Ella Jesús se hizo uno de nosotros, para que llegáramos a ser hijos tuyos. A través de María nos llegó a todos tu misericordia y salvación. Gracias, Virgen María, por tantas gracias que hemos recibido por tu intercesión, a lo largo de nuestra vida. 

 

A LA VIRGEN INMACULADA

 

“Tú que lavas la nieve en tu pureza”

 

Altísima Señora, en tu ternura,

 

los almendros en flor de primavera,

 

y los lirios de plata en tu ribera,

 

te cortejan vestidos de blancura.

 

Con un beso de amor, dibujan tu figura

 

los pinceles de Dios, mujer primera,

 

purísima paloma mensajera,

 

ánfora de cristal de su hermosura.

 

Gacela, paradigma de belleza, que cautivas

 

el alma en tus miradas, la seduces,

 

embriagas y enajenas,

 

tú que lavas la nieve en tu pureza,

 

aclara nuestras aguas mancilladas,

 

en tu claustro, sembrado de azucenas.

(Néstor Zubeldía Barseló)