de San Antonio
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VEN, ESPÍRITU DIVINO

 

Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo,

 

Padre amoroso del pobre; don en tus dones espléndido;

 

luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.

 

Ven, dulce huesped del alma, descanso de nuestro esfuerzo,

 

tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego,

 

gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.

 

Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos.

 

Mira el vacio del hombre, si tú le faltas por dentro;

 

mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento.

 

Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo,

 

lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo,

 

doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.

 

Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos.

 

Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito;

 

salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.

 

 VEN, ESPÍRITU DE DIOS

 

Ven, Espíritu de Dios, sobre mí, me abro a tu presencia

 

cambiarás mi corazón.

 

Toca mi debilidad, toma todo lo que soy,

 

pongo mi vida en tus manos y mi fe.

 

Poco a poco llegarás a inundarme de tu luz,

 

tu cambiarás mi pasado, cantaré.

 

Quiero ser signo de paz, quiero compartir mi ser,

 

yo necesito tu fuerza, tu valor.

 

Quiero proclamarte a ti, ser testigo de tu amor,

 

entra y transforma mi vida, ven a mí.

 

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU

 

¡Aquí estamos, Señor, Espíritu Santo! ¡Aquí estamos, reunidos en tu presencia! Limitados, sí, por la malicia del pecado, pero confiados al reunirnos en tu nombre. Ven y quédate con nosotros: dígnate infundirte en lo más íntimo de nuestros corazones.

 

Enséñanos en qué tenemos que ocuparnos, hacia dónde hemos de dirigir nuestros esfuerzos; haznos saber lo que debemos realizar, para que con tu ayuda te podamos agradar en todo.

 

Sé tú solo quien inspires y lleves a feliz término nuestras decisiones; tú que sólo con Dios Padre y su Hijo posees el nombre glorioso. No permitas que seamos perturbadores de la justicia, tú que amas, sobre todo, la equidad en sumo grado.

 

Que la ignorancia no nos arrastre al mal, ni el aplauso nos desvíe, ni nos corrompa el interés de lucro, o la preferencia de personas; antes bien, únenos a ti de modo eficaz por el don de tu sola gracia. Que seamos uno en ti y en nada nos apartemos de la verdad.

 

Y por hallarnos reunidos en tu nombre podamos en todo mantener la justicia, guiados por el amor filial, para que aquí y ahora nuestro dictamen en nada disienta de ti, y en lo venidero consigamos la eterna recompensa por haber actuado conforme a tus designios. Amén.

 

(San Isidoro)

 

VEN, ESPÍRITU SANTO

 

Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de sabiduría: dame mirada y oído interior para que no me apegue a las cosas materiales, sino que busque siempre las realidades del Espíritu.

 

Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de amor: haz que mi corazón siempre sea capaz de más caridad. Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de verdad: concédeme llegar al conocimiento de la verdad en toda su plenitud.

 

Ven a mí, Espíritu Santo, agua viva que lanza a la vida eterna: concédeme la gracia de llegar a contemplar el rostro del Padre en la vida y en la alegría sin fin. Amén.

 

(San Agustín)

 

LOS DONES DEL ESPÍRITU

"En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común". (1 Cor 12, 7) Hay diversidad de dones y carismas: el don de la palabra oportuna que te restaña las heridas y consuela, el don del silencio respetuoso y sentido con que el amigo permanece a tu lado. "En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común". Hay diversidad de servicios y funciones: Así que ninguna tarea honrada es más digna que otra; realizada con dignidad, honradamente desempeñada, con espíritu de servicio, en función del hombre. "En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común". Hay diversidad de gracias y favores: el trato encantador, el saber estar, la predisposición al buen entendimiento; la aceptación del otro tal como es, ponerse en su lugar y comprenderle. "En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común". Hay diversidad de cualidades y habilidades: infundir confianza, suscitar buenos sentimientos, crear lazos y hacer comunidad; el tacto para afrontar las tensiones, asumirías, resolverlas o aliviarías. "En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común".