de San Antonio
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ORACIÓN ANTE EL CRUCIFIJO DE SAN DAMIÁN

 

¡Oh alto y glorioso Dios!, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y veraz mandamiento

 

ALABANZAS AL DIOS ALTÍSIMO

 

Tú eres el santo, Señor Dios único, el que haces maravillas (Sal 76,15).

Tú eres el fuerte, tú eres el grande (cf. Sal 85,10), tú eres el altísimo, tú eres el rey omnipotente; tú, Padre santo, rey del cielo y de la tierra (cf. Mt 11,25)

Tú eres trino y uno, Señor Dios de dioses (cf. Sal 135,2); tú eres el bien, todo bien, sumo bien, Señor Dios vivo y verdadero (cf. lTes 1,9).

Tú eres el amor, la caridad; tú eres la sabiduría, tú eres la humildad, tú eres la paciencia (Sal 70,5), tú eres la hermosura, tú eres la mansedumbre; tú eres la seguridad, tú eres la quietud, tú eres el gozo, tú eres nuestra esperanza y alegría, tú eres la justicia, tú eres la templanza, tú eres toda nuestra riqueza a saciedad.

Tú eres la hermosura, tú eres la mansedumbre, tú eres el protector (Sal 30,5), tú eres nuestro custodio y defensor; tú eres la fortaleza (cf. Sal 42,2), tú eres el refrigerio.

Tú eres nuestra esperanza, tú eres nuestra fe, tú eres  nuestra caridad, tú eres toda nuestra dulzura, tú eres nuestra vida eterna, grande y admirable Señor, omnipotente Dios, misericordioso Salvador

 

BENDICIÓN AL HERMANO LEÓN

 

El Señor te bendiga y te guarde; te muestre su rostro y tenga piedad de ti. Vuelva a ti su rostro y te conceda la paz. El Señor te bendiga, hermano León (cf. Núm 6,24 - 27).

 

EXHORTACIÓN A LA ALABANZA A DIOS

 

Temed al Señor y rendidle honor (Ap 14,7). Digno es el Señor de recibir la alabanza y el honor (cf. Ap 4,11) Alabad al Señor todos los que le teméis (cf. Sal 21,24). Salve, María, llena de gracia, el Señor está contigo (Lc 1,28). Alabadlo, cielo y tierra (cf. Sal 68,35). Ríos todos, alabad al Señor (cf. Dan 3,78). Hijos de Dios, bendecid al Señor (cf. Dan 3,78).

 

Este es el día que hizo el Señor; alegrémonos y gocémonos en él (Sal 117,24). ¡Aleluya, aleluya, aleluya! ¡Rey de Israel ! Todo espíritu alabe al Señor (Sal 150,6). Alabad al Señor, porque es bueno (Sal 146,1); todos los que leéis esto, bendecid al Señor (Sal 102,21).

 

Criaturas todas, bendecid al Señor (cf. Sal 102,22). Todas las aves del cielo, alabad al Señor (cf. Dan 3,80; cf. Sal 148,7 - 10). Niños todos, alabad al Señor (cf. Sal 1 12,1). Jóvenes y doncellas, alabad al Señor (cf. Sal 148,12).

 

Digno es el cordero que ha sido degollado de recibir alabanza, gloria y honor (cf. Ap 5,12). Bendita sea la santa Trinidad e indivisa Unidad. San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.

 

PARÁFRASIS DEL PADRENUESTRO

 

 

¡Santísimo PADRE NUESTRO: creador, redentor, consolador y salvador nuestro!

 

QUE ESTÁS EN LOS CIELOS: en los ángeles y en los santos; iluminándolos para conocer, porque tú, Señor, eres la luz; inflamándolos para amar, porque tú, Señor, eres el amor; habitando en ellos y colmándolos para gozar, porque tú, Señor, eres el bien sumo, eterno, de quien todo bien procede, sin quien no hay bien alguno.

 

 SANTIFICADO SEA TU NOMBRE: clarificada sea en nosotros tu noticia, para que conozcamos cuál es la anchura de tus beneficios, la largura de tus promesas, la altura de la majestad y la hondura de los juicios (Ef 3,18).

 

VENGA A NOSOTROS TU REINO: para que reines tú en nosotros por la gracia y nos hagas llegar a tu reino, donde se halla la visión manifiesta de ti, el perfecto amor a ti, tu dichosa compañía, la fruición de ti por siempre.

 

HÁGASE TU VOLUNTAD, COMO EN EL CIELO, TAMBIÉN EN LA TIERRA: para que te amemos con todo el corazón (cf. Lc 10,27), pensando siempre en ti; con toda el alma, deseándote siempre a ti; con toda la mente, dirigiendo todas nuestras intenciones a ti, buscando en todo tu honor; y con todas nuestras fuerzas, empleando todas nuestras energías y los sentidos del alma y del cuerpo en servicio, no de otra cosa, sino del amor a ti; y para que amemos a nuestros prójimos como a nosotros mismos, atrayendo a todos, según podamos, a tu amor, alegrándonos de los bienes ajenos como de los nuestros y compadeciéndolos en los males y no ofendiendo a nadie (cf. 2 Cor 6,3).

 

EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA: tu amado Hijo. nuestro Señor Jesucristo, DÁNOSLE HOY: para que recordemos, comprendamos y veneremos el amor que nos tuvo y cuanto por nosotros dijo, hizo y padeció.

 

Y PERDÓNANOS NUESTRAS DEUDAS: por tu inefable misericordia, por la virtud de la pasión de tu amado Hijo y por los méritos e intercesión de la beatísima Virgen y de todos tus elegidos.

 

Así COMO NOSOTROS PERDONAMOS A NUESTROS DEUDORES: y lo que no perdonamos plenamente, haz tú, Señor, que plenamente lo perdonemos, para que por ti amemos de verdad a los enemigos y en favor de ellos intercedamos devotamente ante ti, no devolviendo a nadie mal por mal (cf. 1Tes 5,15), y para que procuremos ser en ti útiles en todo.

 

Y NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN: oculta o manifiesta, imprevista o insistente.

 

MAS LÍBRANOS DEL MAL: pasado, presente y futuro. Gloria al Padre...

 

ALABANZAS QUE SE HAN DE DECIR EN TODAS LAS HORAS

 

Santo, santo, santo Señor Dios omnipotente, el que es, y el que era, y el que ha de venir (cf. Ap 4,8): Y alabémosle y ensalcémosle por los siglos.

 Digno eres, Señor Dios nuestro, de recibir la alabanza, la gloria, el honor y la bendición (cf. Ap 4,11): Y alabémosle y ensalcémosle por los siglos.

Digno es el cordero que ha sido degollado de recibir el poderío, y la divinidad, y la sabiduría, y la fuerza; y el honor, y la gloria, y la bendición (cf. Ap 5,12): Y alabémosle y ensalcémosle por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo: Y alabémosle y ensalcémosle por los siglos.

Bendecid al Señor todas las obras del Señor (Dan 3,57): Y alabémosle y ensalcémosle por los siglos.

Alabad a nuestro Dios todos sus siervos y los que teméis a Dios, pequeños y grandes (cf. Ap 19,5): Y alabémosle y ensalcémosle por los siglos.

Alaben al que es glorioso los cielos y la tierra (cf. Sal 68,35).  Y alabémosle y ensalcémosle por los siglos.

Y todas las criaturas del cielo y de la tierra, y las que están bajo la tierra y el mar, y todo lo que hay en él (cf. Ap 5,13): Y alabémosle y ensalcémosle por los siglos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo: Y alabémosle y ensalcémosle por los siglos. Como era en el principio y ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén. Y alabémosle y ensalcémosle por los siglos.

 

Oración: Omnipotente, santísimo, altísimo y sumo Dios, todo bien, sumo bien, bien total, que eres el solo bueno (cf. Lc 18,19), a ti te tributemos toda alabanza, toda gloria, toda gracia, todo honor, toda bendición, y te restituyamos todos los bienes. Hágase. Hágase. Amén.

 

SALUDOS A LAS VIRTUDES

 

¡Salve, reina sabiduría, el Señor te salve con tu hermana la santa pura sencillez!

-¡Señora santa pobreza, el Señor te salve con tu hermana la santa humildad!

¡Señora santa caridad, el Señor te salve con tu hermana la santa obediencia!

-¡Santísimas virtudes, a todas os salve el Señor, de quien venís y procedéis!

-Nadie hay absolutamente en el mundo entero que pueda poseer a una de vosotras si antes no muere. Quien posee una y no ofende a las otras, las posee todas. Y quien ofende a una, ninguna posee y a todas ofende (cf. Sant 2,1). Y cada una confunde los vicios y pecados.

 La santa sabiduría confunde a Satanás y todas sus astucias.

-La pura santa simplicidad confunde toda la sabiduría de este mundo (cf. lCor 2,6) y la sabiduría del cuerpo.

-La santa pobreza confunde la codicia, y la avaricia y las preocupaciones de este siglo.

-La santa humildad confunde la soberbia y a todos los mundanos, y todo lo mundano.

-La santa caridad confunde todas las tentaciones diabólicas y carnales y todos los temores carnales.

 

CÁNTICO DE LAS CREATURAS

 

Altísimo, omnipotente, buen Señor:

tuyas son las alabanzas, la gloria, y el honor

y toda bendición:

a ti sólo, Altísimo,  convienen,

y ningún hombre es digno de hacer de ti

mención.

 

 

Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,

especialmente por el señor hermano sol

el cual nos trae el  día y   por el  cual nos iluminas,

y es bello y radiante con grande esplendor:

de ti, Altísimo, lleva significación:

 

 

Loado seas, mi Señor, por la hermana luna  y las estrellas:

en el cielo las has formado

claras, preciosas y bellas.

 

 

Loado seas, mi Señor, por el hermano  viento,

y por el aire, y el nublado,

y el sereno, y todo tiempo,

por el cual a tus criaturas

das el sustento.

 

 

Loado seas, mi Señor, por la hermana agua,

la cual es muy útil,

y humilde, y preciosa y casta.

 

 

Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego,

por el cual alumbras la noche,

y es bello y jocundo,

robusto y fuerte!

 

 

Loado seas, mi Señor, por nuestra

hermana la madre tierra,

la cual nos sostiene y gobierna,

y produce frutos diversos

con vistosas flores  y  hierbas!

 

 

Loado seas, mi Señor, por los que

perdonan por tu amor,

y soportan enfermedad y tribulación;

dichosos aquellos lo sobrellevan con paz,

pues por ti, Altísimo, coronados serán.

 

 

 

 

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana

la muerte corporal,

de la cual ningún hombre viviente

puede escapar:

¡ay de aquellos que mueren

en pecado mortal!

¡dichosos aquellos a quienes hallará

en tu santísima voluntad,

porque la muerte segunda

no les hará mal!

¡Alabad y bendecid a mi Señor,

y dadle gracias y servidle

con  grande humildad!

 

 

HAZ DE MÍ, SEÑOR, INSTRUMENTO DE TU PAZ

 

 

 

Señor, haz de mí un instrumento de paz.

 

Donde haya odio, ponga yo amor;

 

donde haya ofensa, ponga perdón;

 

donde haya discordia, ponga unión;

 

donde haya error, ponga verdad.

 

 

Donde haya duda, ponga fe;

 

donde haya desesperación, ponga esperanza;

 

donde haya tinieblas, ponga luz;