de San Antonio
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Editorial, febrero 2017

MANOS UNIDAS CONTRA EL HAMBRE

Esta ONG de la Iglesia promueve más de un millar de proyectosde desarrollo en todo el mundo y cambia la vida de más de 2, 5  millones de personas cada año. La mayor dificultad para acabar con el hambre es creer que no se puede lograr. 

A las mujeres de Acción Católica que iniciaron la batalla contra el hambre, la injusticia y la pobreza, se han sumado, durante décadas, centenares de miles de personas comprometidas con el mismo fin: proporcionar una vida mejor a millones de personas cada año.

Durante este tiempo, la historia de Manos Unidas se ha ido forjando en los lugares donde el hambre y la pobreza frenan el desarrollo de los pueblos, donde la educación y la asistencia sanitaria son casi una quimera para muchos, donde los niños no saben lo que es la infancia, donde se explota a los más débiles y se margina a la mujer por el hecho de serlo y donde el emigrante no encuentra refugio y el que es diferente sufre rechazo.

En todos estos lugares, los programas, planes y proyectos de desarrollo integral que promueve Manos Unidas proporcionan cada año las herramientas para que, superadas nuestras fronteras, más de 2,5 millones de personas de África, América Latina y Asia puedan combatir el hambre y cambiar la historia de su vida.

Anímate estos días a conocer cómo el tesón de Manos Unidas y sus socios locales y el compromiso de miles de socios y colaboradores, se materializa cada año en más de 1.000 proyectos de desarrollo, capaces de cambiar la vida de muchas personas.

 

                                                      Luis Longás (Director)

 

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EDITORIAL - ENERO 2017


UN NUEVO AÑO POR LA PAZ

 

El comienzo del Nuevo Año 2017 hace florecer en nuestros labios las palabras rituales y cordiales de Feliz Año Nuevo. Con este jubiloso saludo queremos expresar los deseos de felicidad que anidan en nuestro corazón: que nos acompañe la suerte, nos veamos libres de problemas y disfrutemos de lo bueno, positivo y gozoso de la vida.

La llegada de Nuevo Año es un momento idóneo para realizar el balance del pasado y proyectar nuestra mirada hacia el porvenir. Con el viejo año han quedado atrás los días amargos y difíciles, e igualmente, las horas bonitas y hermosas.

De cara a este nuevo año es bueno comenzar con un firme propósito de  ser constructores de paz en el mundo, en nuestras familias y ambientes sociales. A esto nos invita el papa Francisco con la Jornada Mundial por la paz que se celebra el 1 de enero. El lema es “La No violencia: un estilo de política para la paz. “ La No Violencia no sólo como un rechazo moral, sino como una “una vía realista para superar los conflictos armados”. Diálogos y negociaciones basados en la dignidad en común de los interlocutores y en la fuerza del derecho.

El pasado 20 de septiembre, 2016, el papa Francisco ante los líderes religiosos de todo el mundo en la ciudad de Asís, hizo este llamamiento por la Paz: “Un categórico No a la guerra, un definitivo Sí al diálogo, con un aumento del compromiso para remover las causas que subyacen en los conflictos, porque con diálogo y con la oración a Dios, nada está perdido, ni nada es imposible. Todo esto,  reconociendo ante todo que "Paz es el nombre de Dios", y que "quien usa el nombre de Dios para la guerra, hace guerra a la religión misma".

 

                                               Luis Longás Otín, Director

 

 

 

 

 

 

Editorial, diciembre, 2016

El milagro de la Navidad

Navidad, siempre con su mezcla de alegría y nostalgia, hace todos los años el milagro de que la gente se transforme, o al menos lo intente. Las familias se reconcilian y se reúnen entrañablemente, aunque haya que salvar grandes distancias. Los deseos de felicidad, prosperidad y paz se esparcen por todas partes.

Celebrar la Navidad para un creyente es manifestar la fe en un Dios que nos salva. Por eso la liturgia de la Iglesia nos ofrece cuatro semanas de Adviento con el objetivo de preparar nuestros corazones a esta llegada del Señor. 

Navidad es tiempo de fiesta. San Francisco de Asís, el que inició la costumbre de montar el Belén, afirmaba que “esta era la fiesta de las fiestas, pues en ese día Dios se hizo niño”. Y su biógrafo Tomás de Celano añade que “Francisco abrazaba con delicadeza y devoción las imágenes que representaban al Niño Jesús”. Las calles y los hogares se llenan de estrellas y luces para que nos acordemos que Cristo es la luz del mundo y la fuente de nuestras mejores alegrías.

Navidad es un tiempo de amor y solidaridad. Si tienes amigos, búscalos. La Navidad es encuentro. No se puede celebrar a solas. Es el tiempo de sentirnos todos más hermanos. Y si tienes enemigos, reconcíliate. La Navidad es paz.

Si hay pobres a tu lado, ayúdalos. La Navidad es don y entrega. Muchas parroquias ponen en marcha en estas fechas campañas de recogida de alimentos, acompañamiento a inmigrantes, marginados, personas solas y ayuda al Tercer Mundo. La Navidad será feliz para ti en la medida en que seas solidario con los demás. Como suele repetirse muchas veces: “Navidad es cualquier día del año en que tratas a todo hombre como hermano”.

 

Luis Longás, Director

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EDITORIAL, NOVIEMBRE 2016


                A FAVOR DE LA VIDA

 

Las visitas a los cementerios en este mes de noviembre, para recordar con nostalgia y amor a nuestros seres queridos, es algo habitual. A veces nos llena de tristeza, pero no hay que olvidar que estamos estamos llamados a vivir con esperanza. Mejor aún, tenemos que amar nuestra vida y la de los demás.

Esa opción por la vida ha de ser de todos e implica el rechazo de la violencia, el compartir con generosidad nuestros bienes a favor de las zonas empobrecidas de la humanidad, el garantizar el derecho a nacer que tienen millones de niños que no llegan a este mundo por egoísmo, el atender con preferencia a los enfermos, minusválidos y ancianos. Estamos en la tierra para vivir y crear vida. Con este sentido de responsabilidad y compromiso, podemos repetir aquella célebre frase de Martín Lutero: "Si yo supiera que mañana se termina el mundo, todavía hoy plantaría un pequeño árbol".

Al mismo tiempo, la realidad de la muerte nos estimula a reavivar nuestra fe en la vida eterna. Dice una canción que "la muerte no es el final del camino, porque muriendo, vivimos una vida más clara y mejor". Esta es nuestra esperanza cristiana. A todos nos aguarda el cielo como plenitud de la intimidad con Dios y fuente de alegría inagotable.

                                                              Luis Longás, Director                                                                                                                                                                              

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EDITORIAL, Octubre

LA VIRGEN ES… EL PILAR

 

En este mes de octubre, la ciudad de  Zaragoza se engalana para celebrar sus fiestas patronales en honor de la Virgen del Pilar.

Según una piadosa y antigua tradición, los primitivos cristianos levantaron una ermita en honor de la Virgen María a las orillas del Ebro, en la ciudad de Zaragoza.

La pequeña capilla, con el correr de los siglos, se ha convertido hoy en una basílica grandiosa que acoge, como centro vivo de peregrinaciones, a innumerables fieles que, desde todas las partes del mundo, vienen a rezar a la Virgen y a venerar su Pilar. 

La imagen de la Virgen del Pilar es una pequeña escultura de 36 cm. de alto, tallada en una sola pieza de madera de peral o tilo, repujada de oro. Los expertos se la atribuyen al escultor de Daroca Juan de la Huerta, realizada hacia los años 1435-38. Es una talla diminuta, pero, ¡qué poderoso imán para atraer a las muchedumbres!

La sagrada columna sobre la cual se apea esta imagen es de jaspe. Mide 1, 77 metros de altura, está cubierta de bronce, y sobre el bronce hay otra cubierta de plata. Posee un diámetro de 24 cm. y los incontables besos de amor de los aragoneses y turistas van cincelando en ella un profundo hueco.

Decían los israelitas caminando por el desierto. “Tenemos una columna que no nos abandona ni de día ni de noche”. La Virgen es el pilar de nuestra esperanza cuando desfallece ante las dificultades, Ella es el pilar que afianza nuestra fe.  Ella es el pilar donde se apoya nuestra caridad, que ha de cubrir todas las necesidades. 

La visita a la Virgen del Pilar sigue siendo un rito sagrado en la vida cotidiana. Antes de emprender un viaje, en la angustia de una enfermedad, al marcharse el hijo de casa, al afrontar un examen, los aragoneses van a ver a la Virgen para pedirle su amparo o agradecerle su compañía. Una jota muy popular recoge con gracia y ternura estos sentimientos:

 

“Entré un día a ver la Virgen

y no sabía rezar.

Canté una jota “espacico”

y vi a la Virgen llorar”.

                                                                      Luis Longás, Director

  

 

 

 

Editorial, agosto-septiembre, 2016

 

                         TIEMPO DE FIESTAS Y ALEGRÍA

 

En estos meses de agosto y septiembre, la mayoría de los pueblos   celebran sus fiestas patronales en torno a alguna Virgen o santo. Las fiestas llegan y se van. Son como aves pasajeras que se detienen y nos alegran unos días. ¿Qué podríamos hacer para que toda nuestra vida fuera una fiesta? El poeta R. Tagore nos indica el camino con esta observación: "Buscas la alegría en torno a ti y en el mundo. ¿No sabes que sólo nace en fondo del corazón?”

La fuente de la genuina alegría no radica sólo en los festejos populares, en los espectáculos divertidos o en los sabrosos banquetes, sino principalmente en llevar una vida ordenada y sencilla, disfrutando de las cosas pequeñas y cotidianas que están al alcance de cualquiera: el descanso, el diálogo familiar, el contacto con la naturaleza, la diversión sana, el trabajo ordenado, el vivir el momento presente en una actitud positiva, el confiar plenamente en el poder y la fuerza de Dios.

La verdadera alegría nace siempre del fondo del corazón, de la bondad de nuestras acciones e intenciones. Ojalá pudiéramos repetir este dicho del libro del Eclesiastés: "He conocido que lo mejor de todo es estar alegre y hacer buenas obras mientras vivimos”.

                             Luis Longás (Director)

 

 

 

 

 

EDITORIAL, JULIO 2016

VERANO, TIEMPO DE DESCANSO

 

Con la llegada del caluroso mes de julio, son muchos los que pueden disfrutar de unas relajadas vacaciones.

¿Cómo podemos aprovechar este tiempo de vacaciones?

El papa Benedicto XVI decía en el verano del  2011, a los peregrinos en la plaza de San Pedro del Vaticano, después del rezo del Ángelus: “Salir de vacaciones, no es irse por irse para encontrar descanso, más bien se trata de vivir de una manera nueva nuestras relaciones con los demás y con Dios. Dejemos amplio espacio a la lectura del Evangelio. No dejéis de meter el evangelio en vuestras maletas...” Procura cada día que una frase del Evangelio te guíe a lo largo de la jornada. Dios no se toma vacaciones, y  en verano, seguimos siendo cristianos.

A demás de este importante consejo para alimentar nuestra fe, se puede mejorar la familia. Dar mayor importancia al diálogo y escuchar sin mirar el reloj: En tiempo de vacaciones las conversaciones pueden y deben ser más relajadas y aprovechar el descanso para tratar temas más profundos. Se pueden crear lazos de unión mucho más estrechos e íntimos entre padres e hijos, entre nietos y abuelos, entre tíos y primos.

Y finalmente, debemos disfrutar las vacaciones con sobriedad y con agradecimiento, como exigencia moral de un mínimo de apoyo con los que no las tienen porque no pueden.

Felices vacaciones, amigos lectores.

                                                             Luis Longás (Director)

 

EDITORIAL - JUNIO, 2016

                                  UN CORAZÓN MISERICORDIOSO

 

El mes de junio está tradicionalmente dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, máxima expresión humana del amor. La piedad popular valoriza mucho los símbolos, y el Corazón de Jesús es el símbolo por excelencia de la misericordia de Dios. En los Evangelios encontramos diversas referencias al Corazón de Jesús, por ejemplo en el pasaje en que dice: «Venid a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontraréis vuestro alivio» (Mt 11,28-29).

Uno de los rasgos que más caracteriza la vida de Jesucristo es la cercanía y la ternura que mostraba con la gente y especialmente con  pobres y afligidos. Jesús tocaba, acariciaba y sanaba a todos. Estos son los verbos que más expresan esa cercanía con los demás. Por eso,  la misericordia de Jesús no es sólo sentimiento, es una fuerza que da vida, ¡que resucita al hombre!

La verdadera devoción al Corazón de Jesús se tiene que manifestar en confiar en su misericordia y aprender como El a ser misericordiosos. Podemos recordar estas palabras tan bonitas del papa Francisco: “El Señor nos mira siempre con misericordia, nos espera con misericordia. ¡No tengamos miedo de acercarnos a Él! ¡Tiene un corazón misericordioso! Si le mostramos nuestras heridas interiores, nuestros pecados, Él nos perdona siempre. ¡Es pura misericordia! No olvidemos esto: es pura misericordia. ¡Vayamos a Jesús!” (Ángelus, 9 de junio de 2013)

 

Luis Longás (Director)

 

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EDITORIAL, MAYO - 2016                           


 MAYO, MES DE MARÍA Y DEL ESPÍRITU

 

El papa Francisco ha resaltado la importancia de la Virgen María afirmando en uno de sus discursos: “Un cristiano sin la Virgen está huérfano. También un cristiano sin Iglesia es un huérfano. Un cristiano necesita de estas dos mujeres, dos mujeres madres, dos mujeres vírgenes: La Iglesia y la Madre de Dios.”

Son múltiples los recuerdos que en la generalidad de los católicos adultos, evoca este mes de Mayo: plenitud de vida, fiestas religiosas, celebraciones familiares, piedad mariana, primeras comuniones, etc. Tales recuerdos  no se borran fácilmente. A veces, el sentimiento religioso adormecido, aflora con fuerza en la vida de los creyentes.

Este año, el 15 de mayo, celebramos la Pascua de Pentecostés, la venida del Espíritu santo. Razón tenía Ignacio IV Hazim, Patriarca de la Iglesia greco-ortodoxa de Antioquía, cuando resaltaba la importancia del Espíritu Santo con estas frases:

“Sin el Espíritu... Dios está lejos,

Cristo pertenece al pasado, el evangelio es letra muerta,

la iglesia es una simple organización, la autoridad es dominio,

la misión es propaganda...”

Con María y con la venida del Espíritu  Santo, una nueva primavera puede florecer en nuestra vida y en la Iglesia.

                                                          Luis Longás, Director

 

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EDITORIAL, ABRIL

                                      

LA ALEGRÍA PASCUAL

Ha llegado el mes de abril, explosión de una primavera de luz y color en la naturaleza. Se inaugura en la liturgia de la Iglesia la llamada “cincuentena pascual”, cincuenta días de gozo con Cristo Resucitado. Pero alguien se pregunta: “¿Es posible la alegría cuando tanta gente sigue crucificada? ¿No hay algo de falsedad y cinismo en nuestros cantos de gozo pascual? No son preguntas retóricas, sino interrogantes que le nacen al creyente desde el fondo de su corazón cristiano. La pregunta es inevitable: si no hay alegría para todos, ¿qué alegría podemos alimentar en nosotros? “(J.A. Pagola)

La alegría pascual es otra cosa. Estamos alegres, no porque han desaparecido el hambre y las guerras, ni porque han cesado las lágrimas, sino porque sabemos que Dios quiere la vida, la justicia y la felicidad de los desdichados. Y lo va a lograr. Un día, «enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte, ni  llanto, ni gritos, ni dolor» (Ap 21, 4). Un día, todo eso habrá pasado. Nuestra alegría se alimenta de esa esperanza en Jesús resucitado, que no nos deja insensibles ante los problemas de los que sufren, y nos anima a luchar contra la maldad hasta el fin de la vida.

Esta es nuestra fe  y esperanza: “Puesto que Cristo ha resucitado, creemos que Dios ama al ser humano; creemos que hay que construir una ciudad solidaria, donde el hombre no sea lobo para el hombre, sino compañero y hermano; creemos en una Tierra Nueva, donde habrá un amor y una casa para todos”.

Amigos lectores: ¡Feliz Pascua de Resurrección!


                                   Luis Longás,

                                   Director

 

 

 

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 EDITORIAL, MARZO 2016

                       SEMANA SANTA 2016                

 

Por la muerte a la resurrección

 

Semana Santa, semana de dolor y de gloria.

Cuentan los biógrafos de san Francisco de Asís que un día le vieron que iba por la calle llorando. Pensaban que tendría algún serio problema. Un buen hombre se le acercó y le preguntó: “Hermano Francisco, ¿por qué lloras? Y él respondió con sollozos: Lloro la pasión de mi Señor Jesucristo, y no me avergonzaría de llorarla por todo el mundo”.

No podemos quedarnos indiferentes ante un Crucifijo. Acompañemos al Crucificado. En esta Semana Santa, miles y miles de fieles de diversas cofradías pasearán por toda España los “pasos” que representan la muerte y resurrección de Cristo. Y muchos más, se concentrarán en el silencio de los templos para revivir con la liturgia, los grandes misterios de nuestra fe cristiana.

 

El proyecto de Jesús por el cual vivió y murió en la cruz fue el Reinado de Dios, reinado del amor, la misericordia, la justicia, la paz, la verdad y la santidad.  Dios no lo abandonó a la muerte. La resurrección de Cristo es la confirmación de que Dios siempre estuvo con él.

Dios camina con su pueblo sufriente y nos acompaña siempre por los caminos que conducen a la liberación de las ataduras del pecado que oprimen. 

La fe en la resurrección nos debe comprometer con el proyecto del Reinado de Dios, que era el proyecto de Jesús. Nuestro compromiso cristiano debe estar lleno de signos de resurrección, signos de nueva vida, signos que vencen los antiguos esquemas de muerte y pecado como el individualismo, la desigualdad, el desamor, la guerra y los odios fratricidas. 

Que la resurrección de Cristo nos llene de fortaleza para seguir sus huellas, siendo fieles por Él hasta la muerte. 

                                                       Luis Longás, Director

 

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EDITORIAL, FEBRERO, 2016

EL CLAMOR DE LOS POBRES

En este mes de febrero se celebra la Campaña de Manos Unidas contra la pobreza.  Sobre este tema, es bueno recordar algunos puntos de la instrucción pastoral “Iglesia, servidora de los pobres&