de San Antonio
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ANTOLOGÍA DE POESÍA RELIGIOSA

 

Presentación:

 

En este apartado ofrezco algunos poemas de poetas antiguos y modernos que tienen una gran riqueza literaria y cristiana. Luis Longás

 

 POEMAS DE NAVIDAD

 

 JESÚS, el dulce, viene...

 

Las noches huelen a romero...  

¡Oh, qué pureza tiene

la luna en el sendero!

Palacios, catedrales,

tienden la luz de sus cristales

insomnes en la sombra dura y fría...

Mas la celeste melodía suena fuera...  

Celeste primavera que la nieve,

al pasar, blanda, deshace,

y deja atrás eterna calma...  

¡Señor del cielo,

nace esta vez en mi alma!

 (Juan Ramón Jiménez)

 

 LETRILLA A LA VIRGEN MARÍA ESPERANDO LA NAVIDAD

 

 Cuando venga, ay, yo no sé  

con qué le envolveré yo, con qué...

 Ay, dímelo tú, la luna,  

cuando en tus brazos de hechizo

 tomas el roble macizo  

y lo acunas en tu cuna.

 

 Dímelo, que no lo sé,  

con qué le tocaré yo, con qué.

 Ay, dímelo tú, la brisa,  

que con tus besos tan leves

 la hoja más alta remueves,  

 peinas la pluma más lisa.

 Dímelo y no lo diré,  

con qué le besaré yo, con qué.

 

 Pues dímelo tú, arroyuelo,  

tú que con labios de plata

 le cantas una sonata  

de azul música del cielo.  

Cuéntame, susúrrame  

con qué le cantaré yo, con qué.

 

Y ahora que me acordaba  

 Ángel del Señor, de ti,

 dímelo, pues recibí  tu mensaje:

"He aquí la esclava".

Si, dímelo por tu fe,  

con qué le abrazaré yo, con qué.

 

 O dímelo tú, si no,  

si es que lo sabes, José,

 y yo te obedeceré,  

que soy una niña yo,

 con qué manos le tendré  

que no se me rompa, no, con qué.

 

(Gerardo Diego)

 

 SI LA PALMERA PUDIERA...

 

Si la palmera pudiera

volverse tan niña, niña,

como cuando era una niña  

con cintura de pulsera.

Para que el Niño la viera...

 

Si la palmera tuviera  

las patas del borriquillo,  

las alas de Gabrielillo.  

Para cuando el Niño quiera,  

correr, volar a su vera...

 

Si la palmera supiera  

que sus palmas algún día...

Si la palmera supiera

por qué la virgen María la mira...

Si ella tuviera...

Si la palmera pudiera...

...la palmera...

(Gerardo Diego)

 

 QUIERO CREER

 

Porque, Señor, yo te he visto  

y quiero volverte a ver, 

quiero creer.

Te vi, sí, cuando era niño  

y en agua me bauticé,

 y, limpio de culpa vieja,  

sin velos te pude ver.

 Quiero creer.

 

Devuélveme aquellas puras 

transparencias de aire fiel,

devuélveme aquellas niñas  

de aquellos ojos de ayer.

Quiero creer.  

 

Limpia mis ojos cansados,  

deslumbrados del cimbel,  

lastra de plomo mis párpados.  

y oscurécemelos bien.

Quiero creer.

 

Ya todo es sombra y olvido

y abandono de mi ser.

Ponme la venda en los ojos.  

Ponme tus manos también.

Quiero creer.

 

Tú que pusiste en las flores  

rocío y debajo miel,  

filtra en mis secas pupilas

dos gotas frescas de fe.

Quiero creer.

 

Porque, Señor, yo te he visto  y quiero volverte a ver,

creo en Ti y quiero creer.

 

(Gerardo Diego)  

 

Penúltima estación del Vía Crucis

 

He aquí helados, cristalinos,  

sobre el virginal regazo,

muertos ya para el abrazo,  

aquellos miembros divinos.

Huyeron los asesinos.  

Qué soledad sin colores.

Oh, Madre mía, no llores.  

Cómo lloraba María.

La llaman desde aquel día  

la Virgen de los Dolores.

¿Quién fue el escultor  

que pudo dar morbidez al marfil?

¿Quién apuró su buril

en el prodigio desnudo?

Yo, Madre mía, fui el rudo  artífice,

 fui el profano que modelé

con mi mano ese triunfo de la muerte  

sobre el cual tu piedad vierte

cálidas perlas en vano.

(Gerardo Diego)

 

 POEMAS A LA VIRGEN INMACULADA

 

 "Ninguno del ser humano  

como vos se pudo ver;

 que a otros los dejan caer  

y después les dan la mano.

 

Mas vos, Virgen, no caíste  

como los otros cayeron,

que siempre la mano

os dieron con que preservada fuiste.

 

Yo, mil veces caído,

os suplico que me deis

la vuestra y me levantéis

por que no quede caído.  

Y por vuestra concepción,

que fue de tan gran pureza,  

conserva en mi la limpieza

del alma y del corazón,  

para que de esta manera suba

con vos a gozar del que sólo  

puede dar vida y gloria verdadera.

 

 CANCIÓN POPULAR  

 

"Eres más pura que el sol  

más hermosa que las perlas

que ocultan los mares.

 Ella sola entre tantos mortales  

del pecado de Adán se libró.

¡Salve, Salve, cantad a María!  

¡Salve, Salve en los cielos

una voz repetía: más pura  que Tú

sólo Dios, sólo Dios!"

 

 VIRGEN... QUE EL SOL MÁS PURA ...

 

 Tú que surcas el aire y eres aire

 y eres gloriosamente transparencia

y límpida materia en forma humana  

vuelve hacia mí tu aérea majestad

y reparte la brisa de tus dedos,  

cuerda a cuerda, en el son prometido

de mi alma y en la música amarga de mi pena.

 

Tú que estás a mi lado  por las noches

velando oscuramente mi pureza,

y meciendo mi trigo jubiloso  

y lavando mi risa en agua fresca,

vuélvete hacia mí, Señora,  tu hermosura

y que la vea mi corazón silente

a través del amor con vista trémula.

Enlaza los sarmientos de mis brazos

en tu misericordia, y mi tiniebla cubre

con tu mirada y tenme en tu regazo la cabeza.

 

Tu que mueves el gozo de los pájaros

en círculos de luz que me rodean

en espacio y alegría;

Tú que el agua del mar y las estrellas,

Tú, Virgen, que las hojas

y el ruido de la nieve cuando

todo lo que flota y lo que vuela...

 

Yo sé que te he mirado

y que aún en mis pupilas tu presencia

humanamente desvalida vive,

Y que mi fe en tus ojos se recuerda.  

(Leopoldo Panero)

 

 AVE MARÍA  

 

Dios te salve María,  

Por la luz de la luz transfigurada.

Dios te llena y te guía  

Y el fruto de tu vientre en tu mirada.

Dios te salvó, María.  

Te llenó de su fuerza complaciente,

como el fuego del sol llena la aurora,  

como el agua la fuente.

 

Maduró con su luz y su ternura  

El fruto de tu amor y de tu vientre.

Santa María, hija del pueblo, madre paciente,  

fiel, generosa, pobre y rebelde...

Míranos, peregrinos, vacilantes,  

cultivando este viejo paraíso,

caminando hacia tu cielo lentamente.

No queremos cansarnos de este mundo,  

ni buscamos un refugio celeste.

Pero tú no te canses de mostrarnos la meta,  

los caminos, ahora y siempre.

(V. M. Arbeloa)  

 

MARÍA

 

 “Era ella y nadie lo sabía,  

pero cuando pasaba

 los árboles se arrodillaban.