de San Antonio
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EL MAL CARACTER

 

Se cuenta que en una familia había un muchacho de muy mal carácter. Un día su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta. El primer día el muchacho clavo 37 clavos. Las semanas que siguieron, a medida que él aprendía a controlar su genio, iba clavando menos clavos. Y así descubrió que era más fácil controlar su carácter durante todo el día. 

Después de informar a su padre del suceso, éste le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter. Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar.
Su padre le tomó de la mano, lo llevó hasta la puerta, y le dijo:
- Has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia dejas cicatrices en las personas como las que aquí ves.

 Mensaje

Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero el modo cómo se lo digas, lo devastará, y la cicatriz perdurará para siempre. Una ofensa verbal es tan dañina como la ofensa física. Los amigos son joyas preciosas. Nos hacen reír y nos animan a seguir adelante. No los maltratemos con expresiones bruscas que brotan espontáneamente de un mal carácter. Aprende a dominarte y controlar tus palabras que son como clavos que hacen sufrir.